
(No infravaloréis a los nuevos alumnos, no hagáis que se sientan invisibles entre los demás, no les ignoréis.).
Lo sufrí en mis propias carnes. Cuando llegué por vez primera al gimnasio para aprender tai chi, lo recordaré siempre, el maestro me saludó, me presentó al grupo y siguió dando la clase como si tal cosa. Es decir, desaparecí entre el grupo, como si, de repente, me hubiera vuelto invisible. Claro, perdido como estaba, me limité a hacer lo que veía que los demás hacían. Después, llegado el momento de practicar las formas (secuencias de movimiento), el maestro me asignó un compañero, con más nivel que yo evidentemente, para que tratara de corregirme y enseñarme los primeros pasos. El profesor parecía consagrarse a los alumnos-as más aventajados, con más experiencia, que más sabían. Esto se repetió todos los días, día tras día.
Ahora, si lo analizo con el paso de los años y contando con la experiencia que tengo como maestro, veo que aquello no es lo más conveniente desde un punto de vista didáctico. Yo, desde luego, ni lo hago ni lo haría así. Porque si hay alguien que necesita de la ayuda de los demás ese es el aprendiz primerizo. Los que más saben necesitan menos ayuda, pueden ser más autónomos debido a su mayor experiencia; pero los novatos (y todos lo hemos sido en algún momento de nuestras vidas) necesitamos la manos expertas del maestro que nos guíe y oriente, especialmente al comienzo de esta larga andadura que es el aprendizaje del tai chi.
Es un error desembarazarse del alumno novato asignándole un ayudante improvisado de la clase pensando que, por el mero hecho de saber algo más que el pardillo de turno, está capacitado para enseñarle. Enseñar a alguien requiere tener, cuanto menos, cierto nivel de destreza y alguna experiencia enseñando. Además, siendo estricto, la labor de enseñar es del instructor, para eso le pagan; los alumnos estamos para recibir la enseñanza de maestro, no para impartirla a nadie.
Así que, queridos maestros-instructores, si lo que deseáis es enganchar a aquellas personas que asisten por primera vez a vuestras clases, si no queréis perderlas, entonces tratadles como se merecen, incluso mimarles, que vean que estáis ahí para ayudarles. Ellos necesitan sentirse seguros en este nuevo y apasionante camino que es el aprendizaje del tai chi chuan. No infravaloréis a los nuevos alumnos, no hagáis que se sientan invisibles entre los demás, no les ignoréis. No os limitéis a darle la mano para saludarle, dádsela también para saber que no le vais a dejar solo, que puede contar con toda vuestra ayuda y apoyo.
Un abrazo a todos-as.
Ahora, si lo analizo con el paso de los años y contando con la experiencia que tengo como maestro, veo que aquello no es lo más conveniente desde un punto de vista didáctico. Yo, desde luego, ni lo hago ni lo haría así. Porque si hay alguien que necesita de la ayuda de los demás ese es el aprendiz primerizo. Los que más saben necesitan menos ayuda, pueden ser más autónomos debido a su mayor experiencia; pero los novatos (y todos lo hemos sido en algún momento de nuestras vidas) necesitamos la manos expertas del maestro que nos guíe y oriente, especialmente al comienzo de esta larga andadura que es el aprendizaje del tai chi.
Es un error desembarazarse del alumno novato asignándole un ayudante improvisado de la clase pensando que, por el mero hecho de saber algo más que el pardillo de turno, está capacitado para enseñarle. Enseñar a alguien requiere tener, cuanto menos, cierto nivel de destreza y alguna experiencia enseñando. Además, siendo estricto, la labor de enseñar es del instructor, para eso le pagan; los alumnos estamos para recibir la enseñanza de maestro, no para impartirla a nadie.
Así que, queridos maestros-instructores, si lo que deseáis es enganchar a aquellas personas que asisten por primera vez a vuestras clases, si no queréis perderlas, entonces tratadles como se merecen, incluso mimarles, que vean que estáis ahí para ayudarles. Ellos necesitan sentirse seguros en este nuevo y apasionante camino que es el aprendizaje del tai chi chuan. No infravaloréis a los nuevos alumnos, no hagáis que se sientan invisibles entre los demás, no les ignoréis. No os limitéis a darle la mano para saludarle, dádsela también para saber que no le vais a dejar solo, que puede contar con toda vuestra ayuda y apoyo.
Un abrazo a todos-as.




