martes, 30 de junio de 2009

Tai Chi: Consejos para Elegir Gimnasio.

A continuación te ofrezco una serie de catorce consejos para que puedas elegir dónde apuntarte para practicar tai chi. En primer lugar fueron sólo doce, pero la aportación de algunos seguidores a través de sus comentarios lo han incrementado en dos más. Espero sean de tu interés.

  • 1.) Busca varios sitios donde impartan tai chi que te pillen más o menos cerca de tu domicilio.
  • 2.) Entérate si hay plazas disponibles.
  • 3.) Horario adecuado a tu disponibilidad de tiempo libre.
  • 4.) Que no sea demasiado caro. Hay entidades que no saben lo que piden.
  • 5.) Observa una o varias clases. Si las clases son a puerta cerrada, pide permiso para poder hacerlo.
  • 6.) Sólo si lo que has visto te parece correcto, entonces pide una clase grátis para probar. Supongo que no te lo negarán.
  • 7.) Grupos no demasiado numerosos. Si hay demasiada gente en el grupo, la atención del profesor/a no va a ser la conveniente para que esté pendiente de ti y te corrija.
  • 8.) Que haya gente de tu edad. Es más fácil congeniar y hacer amigos/a con gente de la misma edad. Esto siempre ayuda a encontrarse a gusto.
  • 9.) Pide referencias del maestro/a o profesor/a. Si conoces a alguien que te haya hablado bien del profesor/a, mejor que mejor.
  • 10.) Muy importante: que el maestro/a te haga un pequeña entrevista, que tenga una pequeña charla contigo para tratar temas diversos: si tienes experiencia en tai chi o en otras artes marciales, ¿por qué quieres practicarlo?, si tienes enfermedades o lesiones que impidan o limiten la práctica de tai chi...etc. ¡Cuidado! Si te dice que cualquiera vale para practicar tai chi, sin más, desconfía. No todo el mundo puede practicar tai chi. Hay enfermedades y lesiones que pueden incapacitar total o parcialmente a una persona para la práctica del tai chi.
  • 11.) Si nada más incorporarte te exigen que pagues la inscripción, el mes, que compres el mono de tai chi, que pagues la federación, las zapatillas “oficiales”... Huye.
  • 12.) Date un mes o dos de práctica. Si te gusta lo que hay, sigue. De lo contrario, cambia, busca otro centro donde practicar.
  • 13.) Si te percatas, o ves, o intuyes que el maestro va de Gurú, huye. Si percibes que el maestro cree estar más allá del bien y del mal, si captas que es absolutamente refractario a cualquier observación y se incomoda con las preguntas o dudas acerca del estilo que practica...cambia por un momento la práctica del Tai Chi por los 100 metros lisos en dirección a la puerta de salida. Y si al final acabas por sospechar que quizá no haya maestros como los que tú esperabas encontrar, conviértete en tu propio maestro, con imperfecciones, dudas y patosidades varias...pero con el firme convencimiento de progresar en tu disciplina. (El consejo número 13 es aportación de un fiel seguidor de este blog, mi buen amigo Jordi)
  • 14.)Informarnos bien de lo que es el Tai Chi, tratar de hacernos una idea lo más real posible de lo que podemos o debemos encontrar en clase. Mucha gente tiene una percepción muy equivocada de lo que es esta disciplina, básicamente la consideran una "práctica espiritual", y al incorporarse a alguna clase chocan dolorosamente con una realidad en la que se trabaja tanto el cuerpo con la mente, en la que no se enseña a levitar, ni a tener experiencias extrasensoriales... tú me entiendes. Una disciplina en la que muchas veces debemos hacer frente y hacer un esfuerzo importante por superar nuestras limitaciones físicas y personales. En la que es tan importante el trabajo de la técnica del movimiento como de la respiración y las coordinaciones internas. (El consejo número 14 es de otra buena amiga y fiel seguidora de este blog, Cristina)

lunes, 29 de junio de 2009

Tai Chi: "Un Stop en el Camino".

Observa el siguiente vídeo. Es tai chi en estado puro. Tan sólo te llevará 5 minutos.

(Forma de los 24 Movimientos del estilo Yang de Tai Chi Chuan).

Una imagen vale más que mil palabras. Sirva este vídeo como demostración del arte marcial que yo practico, mi pasión, mi hobby, a lo que me dedico, lo que me llena y me entusiasma, lo que me estimula y me entretiene, lo que me enseña.

El tai chi es:
  • armonía, sutileza y elegancia en movimiento,
  • un stop en el camino,
  • magia en acción,
  • arte puro.

Sobran las palabras, "ME VOY A ENTRENAR".

viernes, 26 de junio de 2009

El Valor del Tai Chi.

(Uno de los lugares más hermosos para disfrutar de la práctica del tai chi en compañía, junto a la playa).

Parece ser que el tai chi es un remedio contra muchos males y que tiene propiedades balsámicas que, prácticamente, lo hacen milagroso para curar o aliviar una gran diversidad de enfermedades de todo orden y tipo: mentales, emocionales, físicas, espirituales...

Ya está bien. El tai chi es tan sólo tai chi. Por favor, dejemos ya, de una vez por todas, de buscarle aplicaciones al tai chi. Dejemos de valorarlo por sus utilidades, porque el tai chi tiene ya, en sí mismo, intrínsecamente, mucho valor. No necesita que le busquemos los beneficios derivados de su práctica para valorarlo aún más.

El tai chi es arte y como toda expresión artística su finalidad va más allá de su utilidad práctica. ¿Para qué sirve un hermoso cuadro?, ¿qué utilidad tiene? El tai chi tiene tanto valor como un cuadro. No le busquéis más utilidades, simplemente observadlo, practicarlo y disfrutadlo. Los beneficios físicos, psíquicos, emocionales y espirituales ya llegarán... con la práctica continuada; pero no hagáis de ello su finalidad.

Disfrutad pintando el espacio de movimientos armónicos y coordinados, integrandoos en el espacio que os circunda hasta desvaneceros en él, amadlo por lo que os hace sentir y nada más. Dejad de buscarle una razón más para quererlo; amadlo sin más.

(Uno de los lugares más hermosos para disfrutar de la práctica del tai chi en soledad, en el bosque, bajo la sombre de los árboles).

El tai chi mejora la artritis, corrige la postura, conserva la capacidad memorística, ...y un largo etc. Vale, de acuerdo. Pero si practicas tai chi con la única finalidad de conservar o mejorar la salud es probable que acabes por abandonarlo, porque estos beneficios se consiguen a medio o largo tiempo. Los resultados no son de un día para el otro.

Por tanto, deja de pensar en sacarle provecho a su práctica y céntrate en vivenciarlo sin más meta que la de disfrutarlo aquí y ahora.

A través de este artículo he querido defender el valor intrínseco del tai chi. El tai chi es un arte y como tal no necesita nada más. Es arte en movimiento y, a la vez, el arte del movimiento. Es un tipo de arte efímero, que se desvanece a cada segundo, al pasar de un movimiento al siguiente, pero a la vez es un arte que ha sido capaz de resistir el paso de los años, de las décadas y de los siglos. No olvidemos que su origen se remonta a la Antigua China.

Recibid un fuerte abrazo y nos seguimos leyendo.

miércoles, 24 de junio de 2009

Finalidades de la Práctica del Tai Chi.

1.) Para descubrirte.

2.) Para ejercitarte.

3.) Para relacionarte.

4.) Para saber más.

5.) Para compartir con los demás.

6.) Para superarte.

7.) Para disfrutar.

8.) Para cuidarte.

9.) Para relajarte.

10.) Para concentrarte.

11.) Para meditar.

12.) Para aprender a defenderte.

13.) Para conectar con la naturaleza.

14.) Para disfrutar del medio ambiente.

15.) Para ir contra-corriente.

16.) Para buscar nuevas formas de moverte.

17.) Para aprender a respirar.

18.) Para auto-controlarte.

19.) Para desarrollar tu potencial.

20.) Para liberarte de tensiones.

21.) Para renovar tus energías.

22.) Para hacer algo diferente.

23.) Para abrir tu mente.

24.) Para hacerte más sensible.

25.) Para la rehabilitación postural.

26.) Para hacerte más consciente.

27.) Para ser más fuerte.

28.) Para aclararte(aportación de Cristina).

29.) Para compartirlo aquí y más allá de las fronteras de mis islas, más allá del mar (aportación de Cristina).

30.) Aprender a fluir y a aceptar a un enemigo, a la vida, a mi misma... (aportación de Vanetai).

¿Se te ocurre alguna finalidad más? Seguro que sí. Haz un comentario y ayúdanos a completar esta lista.

Un abrazo y espero tu respuesta.

lunes, 22 de junio de 2009

Sugerencias para Evitar Lesiones y Accidentes en el Tai Chi.

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Estamos acostumbrados a escuchar de boca de unos y otros que el tai chi es una buena forma de conservar y mejorar la salud, incluso hasta extremos poco creíbles. Es verdad, que su práctica conlleva efecto positivos, pero tampoco hace milagros. Es más, practicar tai chi puede provocar lesiones.

Este artículo está dedicado a informar para saber qué hacer para evitar las lesiones derivadas de la práctica del tai chi.

En uno de mis anteriores artículos ya informé sobre qué lesiones suelen ser las más frecuentes en la práctica del tai chi. Por ejemplo, las lesiones de rodilla, especialmente las tendinitis y los problemas de menisco. Son consecuencia de un abuso en posiciones de flexión de las rodillas o de realización de giros bruscos e indebidos.

He aquí algunos consejos para tratar de, en la medida de nuestras posibilidades, evitarlas:

  • Calienta bien antes de comenzar la parte principal de la clase de tai chi.
  • Al final de la misma, estira la musculatura especialmente contracturada.
  • Presta atención a la posición correcta y también a las transiciones entre una posición y la siguiente.
  • Escucha a tu cuerpo, si te dice que algo no va bien, que no acabas de encontrarte a gusto en una posición ¡cuidado! Haz algo, corrige la postura, cambia levemente la posición de los pies y las rodillas, busca el confort.
  • Cuando entrenes con armas (de entrenamiento, claro) extrema todas las medidas de seguridad. Por ejemplo: aumenta la distancia entre tu posición y la de los compañeros-as más cercanos para evitar golpearles involuntariamente.
  • Si padeces algún tipo de enfermedad, trastorno o tendencia a sufrir lesiones en alguna parte de tu cuerpo, díselo a tu profesor-a para que lo sepa y pueda indicarte qué puedes hacer y qué no. Hay ejercicios desaconsejados que pudieran agravar tus dolencias si los llevas a la práctica.
  • No trates de hacer lo que hace tu héroe en las películas. Los saltos mortales con doble tirabuzón, son, cuando menos, complicadillos de hacer.
  • Si tienes prisa y acudes a la clase de tai chi con el tiempo justo para después salir pitando a hacer otros asuntos, mejor deja la clase para otro día, porque no la vas a disfrutar. El estrés y la preocupación, el no estar en lo que se está, puede provocar accidentes por falta de la atención debida a lo que se hace. Es como el camina mirando hacia atrás, más pronto que tarde, acaba por tropezar y caer.
  • Usa el calzado adecuado. El calzado es importántísimo. Debe cumplir dos requisitos: 1.) que permita la realización de giros sobre el suelo con facilidad, 2.) que tenga la adherencia justa al firme, es decir, que evite que nos resvalemos fácilmente y, a la vez, que no se aferre tanto al suelo que impida que podamos girar a un lado y otro con naturalidad. El calzado que mejor te va para la práctica del tai chi depende del tipo de suelo en que entrenes. Así, no será el mismo cuando entrenes sobre parquet que cuando lo hagas sobre arena o cesped. Cuida estos detalles porque son importantes.
  • Desecha el material roto, viejo o en mal estado; por ejemplo, las zapatillas de entrenamiento.

Todos estos consejos se resumen en uno: “Sé sensato”, está en juego tu propia salud e integridad física (y, en ocasiones, también la de los demás).

Y para acabar, recuerda que aunque el tai chi no es un deporte de alto riesgo, las lesiones están siempre a la vuelta de la esquina y por mucho que tomemos todas las medidas de seguridad para prevenirlas, los accidentes siempre pueden ocurrir; pero al menos que no quede por nuestra parte.

Un saludo y “cuidadin, cuidadin”.

sábado, 20 de junio de 2009

Taijiquan con Lao Mentu: El primer libro de Yang Chengfu

A continuación, te presento un nuevo libro, se titula: "El Primer Libro de Yang Cheng fu". Es de tai chi, estilo Yang.

Encontrarás más información en el blog de Eduardo Crawley. Se llama el blog: "Taijiquan con Lao Mentu". Pincha sobre el siguiente enlace y te llevará directamente a dicho blog.

viernes, 19 de junio de 2009

El Desarrollo de la Capacidad del Equilibrio en el Tai Chi.

A lo largo de este artículo tendrás la oportunidad de aprender cómo desarrollar la capacidad del equilibrio en el tai chi. Te ofrezco una serie de directrices metódológicas para que seas capaz de elaborar tus propias sesiones de entrenamiento.

Los que practicamos algún tipo de actividad física, especialmente artes marciales, sabemos lo importante que es tener un buen equilibrio a la hora de adoptar determinadas posturas o de realizar ciertos movimientos. Tener un buen equilibrio garantiza una buena técnica de ejecución motriz (un buen estilo) y disminuye el riesgo de sufrir accidentes o caídas.

Pero, ¿qué es el equilibrio? El equilibrio es la capacidad para mantener una posición durante el tiempo deseado, sin caerse.

El equilibrio se puede clasificar en dos tipos:

  • El equilibrio estático: El equilibrio estático es la capacidad para mantener una posición sin que haya desplazamiento. Por ejemplo: permanecer a la pata coja sobre el sitio.
  • El equilibrio dinámico: En cambio, el equilibrio dinámico es la capacidad para realizar una determinada tarea motriz que implique desplazamiento.

Realmente, cualquier postura que adoptemos, incluso estar sentado en una silla, exige en cierto grado nuestra capacidad de equilibrio. Entonces, ¿qué hace que una postura sea más cómoda y estable que otras? Algunos de los factores más importantes que influyen en el equilibrio son:

  • La cantidad de superficie de apoyo. A menor superficie de apoyo, mayor dificultad para mantener el equilibrio. Por eso aguantamos más tiempo al estar sobre el suelo apoyado con dos pies que con uno solo.
  • La altura del centro de gravedad al suelo. A mayor elevación del propio centro de gravedad (situado más o menos a la altura del ombligo) sobre el suelo, menor equilibrio. Por ejemplo, es mucho más fácil aguantar a la pata coja apoyados sobre el suelo, que en lo alto de una escalera metálica.
  • La firmeza o estabilidad de la superficie. Sobre una superficie estable, firme y que nos vibre ni se mueva, mayor equilibrio. Claro, no es lo mismo tratar de mantenerse de pie sobre una colchoneta que sobre esa misma colchoneta apoyada a su vez sobre pelotas y balones de distinto tamaño.
  • La regularidad-irregularidad del suelo. Una superficie irregular, con baches, piedras y demás obstáculos dificultad el equilibrio.
  • La intervención o no del sentido de la vista. Haz la prueba. Súbete al bordillo de una acera y anda sobre él procurando no caerte. Mide la distancia recorrida. Después, inténtalo vendándote los ojos. ¿Qué ocurre?
  • La participación o no de fuerzas adversas. Si no hay agentes externos que actúen en contra de mi, resulta mucho más fácil realizar una actividad que, si por el contrario, sí los hay. Por ejemplo y siguiendo con el ejemplo anterior del bordillo, recorreremos más distancia si no hay nadie que nos incordie, ni nos empuje para que nos caigamos.
  • El calzado adecuado. Llevar un calzado adecuado facilita mucho las cosas. Eso lo saben bien los futbolistas cuando juegan terrenos de cesped. Sin sus botas con tacos, no son nadie, se caen frecuentemente y su destreza se convierte en torpeza.
  • La atención al propio cuerpo o a otros objetos. Cuanto mayor atención preste al control de mi propio cuerpo, más fácil resulta mantener el equilibrio. Si, por el contrario, además de tener que estar atento a mi cuerpo, tengo que compartir mi atención en cuidar que no se caiga la pelota que llevo sobre la cabeza, la cosa se complica bastante.

Partes del cuerpo implicadas en el sentido del equilibrio:

  • La vista.
  • El oído ínterno. En la parte interna del oído, en el caracol (es una parte del oido interno) hay una especie de “pelillos” inmersos en un líquido. Cuando la cabeza está quieta, esos pelillos prácticamente tambíen lo están y nos comunican estabilidad; pero cuando nos ponemos boca-abajo para hacer el pino, por ejemplo, esos flagelos o pelillos se mueven como una lámpara colgada del techo en pleno terremoto, avisándonos del peligro.
  • Las sensaciones plantares de los pies. A mayor sensibilidad plantar, más fácil resulta mantener el equilibrio. De ahí la necesidad de usar zapatillas de suela baja para practicar taichi. Con zapatillas de suela alta, como las de baloncesto o las de entrenamiento de atletismo, no se puede entrenar tai chi.
  • Y por extensión el control del resto de partes del cuerpo a voluntad. ¿Qué le ocurre a un bebé de cuatro meses si tratas de ponerle sentado? Exacto, que se cae hacia los lados. ¿Por qué? Porque todavía no controla su cuerpo, aun no le ha llegado el momento. Con la maduración de su sistema nervioso, a las pocas semanas después, lo consigue. Sirva este ejemplo para hacernos ver la importancia de tener o no un control voluntario de las distintas partes de nuestro cuerpo. La experiencia, el entrenamiento, la vivencia reiterada de una misma situación locomotriz de equilibrio favorece que nuestro cuerpo y nuestra mente se adapten a este tipo de situaciones y mejore así nuestro equilibrio.

A continuación, te ofrezco una serie de pautas de actuación en la progresión de situaciones para el desarrollo del equilibrio:

  • De situaciones estáticas a dinámicas,
  • De realización de actividades a ras de suelo a alturas cada vez más elevadas.

  • Reducción progresiva de la superficie de apoyo.
  • De situaciones cotidianas (cierta experiencia) a situaciones inusuales (equilibrios invertidos).
  • De realización de actividades utilizando plenamente el sentido de la vista a la realización de las mismas con los ojos vendados o a oscuras.
  • De realización de actividades sobre superficies estables a superficies inestables.
  • Pasar de superficies planas a superficies inclinadas e irregulares (con obstáculos y altibajos).
  • De actividades realizadas con ayuda de objetos o personas a ser realizadas sin ayuda.
  • De equilibrios sin objetos a equilibrios con objetos (equilibraciones).

Nota. Lo primero es, siempre, cuidar de nuestra integridad física. Para evitar accidentes y daños, tomar todas las medidas que fueren necesarias.

Ahora un ejemplo de progresión en una actividad sencilla. Seguro que te dará una idea más precisa para, después, hacer tus propias progresiones:

  • A la pata coja, con los brazos en cruz.
  • A la pata coja, con los brazos pegados al cuerpo.
  • A la pata coja, con los ojos vendados o cerrados.
  • A la pata coja, con los ojos vendados y sobre un banco.
  • A la pata coja, con los ojos vendados y con la intervención de una persona que te empuja de manera controlada para hacerte perder el equilibrio.

Entornos propicios para el desarrollo de la capacidad del equilibrio:

  • Descalzos sobre colchonetas situadas en el suelo.
  • Sobre troncos caídos en el suelo, bordillos altos, columpios, bancos,...etc.
  • Sobre terrenos arenosos, o con piedras de diverso tamaño, cesped,...etc.
  • Trata de entrenar sobre superficies diversas y variadas.

Y como "el equilibrio no se desarrolla leyendo, sino ejercitándolo", a continuación te ofrezco una serie de actividades propias del tai chi para que las pongas en práctica. Tan sólo son sugerencias; seguro que a tí se te ocurren muchas otras.

  • Tratar de realizar de manera espontánea formas inventadas de tai chi sobre superficies estrechas.
  • Intenta practicar “el empuje de manos” con un compañero-a estando ambos sobre un tronco caído o un banco sueco.
  • Practica diversos tipos de patadas sobre una superficie elevada.
  • En la posición de “abrazar el árbol” que un compañero/a te empuje desde diferentes direcciones (por delante, desde el lado derecho, izquierdo, por detrás) para tratar de hacerte perder el equilibrio.
  • Parecido al ejercicio anterior. Realiza una de las formas de tai chi, pero con la intervención de un ayudante que tratará de buscar los puntos débiles para hacerte caer, mientras realizas la secuencia de movimientos.
  • Permanece unos minutos a la pata coja con tu pierna dominante. Mientras tanto, mueve los brazos ejercitanto técnicas de ataque y defensa. El tronco también puedes balancearlo hacia los lados derecho e izquierdo y hacia delante y atrás. Pasados unos minutos, cambia de pierna.
  • Sitúa los pies en posición de arco y flecha. Un compañero/a tiene una pica o “bo” (palo largo) y trata de atacarte (con movimientos supercontrolados y ejecutándolos lentamente) mientras tú tratas de esquivarlos procurando no mover los pies del suelo (o de moverlos lo menos posible).

Y recuerda, que "todo arte marcial es una vía, un camino de sabiduría". Por tanto, si te quedas sólo en el adiestramiento corporal, en el dominio de la defensa corporal, no habrás completado el camino. Si lo piensas bien, todo cuanto aprendes practicando tai chi puede tener una aplicación real más allá del gimnasio, en tu vida cotidiana.

  • Procura ser equilibrado en todas tus decisiones y reacciones cotidianas. Recuerda: cuando una circunstancia se te resista, no te obstines ofuscadamente contra ella, procura ser flexible y atacarla desde otro ángulo o perspectiva. Cambia de actitud, sé flexible.
  • Todo es cuestión de práctica y entrenamiento. La mejora es cuestión de tiempo y empeño en mejorar.
  • Cuanto más expuesto estés a circunstancias adversas, más fuerte te harás y más fácil te resultará desenvolverte en situaciones que, para los demás, resulten complicadas.
  • En el aprendizaje de cualquier arte o actividad que lleves a cabo en tu vida, el máximo responsable eres tú, no el maestro.

Un abrazo a todos/as y... nos seguimos leyendo.

lunes, 8 de junio de 2009

Tai Chi on The Nature.

(Practicando tai chi en plena naturaleza)

No es la primera vez (ni será la última) que defiendo, fervorosamente, la necesidad de practicar tai chi en plena naturaleza. Tengo claro que esto no es siempre posible, sobre todo, si vivimos en una gran ciudad. Ahí es donde toma su importancia el gimnasio o el parque cercano como lugares más accesibles.

Quizás, por esto, por vivir en una urbe y practicar tai chi en el entorno natural muy de vez en cuando, sea para mi una experiencia de plenitud incomparable. En una de esas ocasiones en que pude hacer una escapadita al bosque, tuve el gran placer de experimentar una gama de sensaciones tremendamente maravillosas. Se reunieron una serie de condiciones atmosféricas que, sin duda, lo propiciaron: era atardecido, el cielo barruntaba agua y la humedad se respiraba; y allí estaba yo practicando tai chi acompañado del sonido de las hojas de los árboles mecidos por una brisa cada vez más fuerte.

He buscado en siguientes ocasiones sentir aquellas mismas sensaciones, pero no lo he conseguido. Pero aquella experiencia la llevaré siempre conmigo. Fue entonces cuando me convertí en lo que soy: un cazador de momentos excepcionales y, quizás, irrepetibles. No busco tanto capturar en imágenes esos instantes (no soy fotógrafo), me interesa mucho más vivirlos.

Por eso, te animo querido lect@r a practicar tai chi en plena naturaleza, a poder ser, bajo la copa de los árboles, apartado de la gente y sin más compañía que la del trinar de los pájaros. Te aseguro una cosa: la experiencia engancha.

Un fuerte abrazo.

Tai Chi: Más Allá de las Apariencias.

(En la posición de tai chi: "Abrazar el árbol").

La mujer está en un postura que en tai chi llamamos "abrazar el árbol". Normalmente, se utiliza para meditar de pie y estáticamente. En apariencia, la postura de la mujer parece perfecta, pero no lo es. ¿Sabes cuál es el fallo? Házmelo saber escribiendo un comentario.

lunes, 1 de junio de 2009

Busco Maestro de Tai Chi.

Busco maestro/a de tai chi:

  • que esté dispuesto a enseñar sólo a los que, de verdad, quieran aprender;
  • que no busque ni el color y el olor del dinero;
  • que enseñe con la sola pretensión de transmitir sus conocimientos a los demás;
  • que no se guarde ningún secreto bajo la manga, con la oculta intención de ser siempre superior;
  • que anhele ser superado por sus alumnos/as, porque eso demostrará su buena labor como maestro/a;
  • que sea comprensivo y paciente, que comprenda que enseñar es todo un arte;
  • que no sea arrogante, ni pedante, ni egocéntrico, ni egoista;
  • que sea humilde, que no se lo tenga creído, que esté siempre dispuesto a seguir aprendiendo;
  • que sea capaz de aprender de sus discípulos tanto como ellos aprenden de él/ella;
  • que ame y sienta pasión por lo que hace, que sea maestro de tai chi a conciencia y no porque las circunstancias le han llevado a serlo, que esté totalmente convencido de que no podría ser otra cosa en la vida;
  • que no se crea un experto, y que no piense que ya lo sabe todo, porque este es el principio del fin;
  • que base su arte en la tradición y que la supere con inspiración e improvisación;
  • que sea capaz de reconocer sus fallos y sus limitaciones y que no pretenda ser un dios;
  • que estime tanto al más torpe de sus discípulos como a si mismo.

Si conoces a un maestro/a así, házmelo saber; seré, con mucho orgullo, su más humilde seguidor. Mientras espero, permíteme seguir tocando mi flauta al viento y sentir las caricias de la brisa en mis mejillas.

Un saludo.