martes, 24 de febrero de 2009

El Empuje de Manos (Tui Shou).

(Demostración de tui shou).

El tui-shou o empuje de manos es uno de las actividades más básicas e importantes del tai chi.

Para practicar el empuje de manos se necesita tener un compañero/a.

Consiste en pegar las manos y los antebrazos en los del compañero/a (y a la inversa) para tratar de poner en práctica algunos de los principios de acción del tai chi (yin-yang):

  • adherirse al adversario,
  • sentir la fuerza del adversario,
  • sentir cuándo está fuerte y equilibrado y cuando no lo está,
  • aprender a ceder cuando el otro empuja,
  • aprender a empujar cuando el otro cede,
  • para, finalmente, desequilibrar al adversario y vencerlo.
El tui-shou es una actividad excelente que desarrolla, sobre todo, la capacidad de atención, de estar atento, de sentir en todo momento lo que está ocurriendo a mi alrededor.

Como en todo, hay una evolución a la hora de practicarlo y aprenderlo:

  • De posiciones estáticas a dinámicas. Es decir, primero se practica con los pies quietos y frente al compañero/a para, después, realizarlo en movimiento y cambiando de dirección constantemente: avanzando y retrocediendo, hacia la derecha e izquierda, arriba y abajo, incluso girando.
  • De acciones previamente establecidas y repetitivas a movimientos improvisados. Primero se realiza de manera reiterativa un movimiento sencillo, posteriormente, pueden trabajarse la combinación de dos movimientos, de tres, etc, para finalmente, acabar practicando tui-shou improvisando movimientos.
  • De ejecuciones más o menos ralentizadas y lentas a movimientos ejecutados a mayor velocidad.
De la evolución anterior se desprende cómo, poco a poco y de manera progresiva, el aprendizaje nos va preparando para aplicar técnicas de defensa personal en situaciones reales y cotidianas.

Algunos consejos para practicar el empuje de manos:

  • Practicar tui-shou con diferentes compañeros/as. Sentirás la diferencia entre unos y otros. Generalmente, mientras las mujeres son más sensibles, más flexibles (ceden mejor) y ejercen menos fuerza que los hombres, los varones tendemos a realizarlo de forma más agresiva y vigorosa, con más fuerza.
  • La fuerza no debe realizarse con los brazos, porque entonces nos cansaremos enseguida y nos empezarán a doler al poco rato. La energía debe originarse desde la cintura, desde el tronco y pasar de aquí a los brazos y manos. Para ello, los pies y piernas deben estar firmemente asentados en el piso, en el suelo. Si lo haces así, la fatiga se domora y aparecerá más tarde.
  • Ten en cuenta que cuanto más bajo esté tu centro de gravedad (la cintura muy baja) y cuanto más amplia sea tu base de sustentación (pies abiertos y separados) más estable será tu posición y más difícil será desequilibrarte.
  • Para ceder ante el empuje del compañero/a, no solo muevas el brazo, cede con todo el cuerpo, con las piernas y con el tronco también. Del mismo modo, cuando empujes, hazlo con todo el cuerpo, no solo con los brazos y las manos; eso sí, empuja solo hasta límite en que sientas que si sigues más allá perderás el equilibrio.
  • Usa la cintura y el tronco para ceder. Cuanto más consigas relajarlos, mejor. No seas rígido como un tronco, sé flexible como una caña de bambú (“Be water, my friend” decía Bruce Lee).
  • Practica con el lado derecho e izquierdo del cuerpo. Normalmente, tendemos a practicar con nuestro lado más dominante (generalmente, el derecho), pero esto es un error; hay que practicar con ambos lados, aunque nos cueste.
Finalmente, permíteme una sugerencia. Más allá del tui-shou, reflexiona sobre qué puede enseñarte de cara a afrontar los avatares y dificultades de la vida. En ocasiones, no vemos envueltos en situaciones adversas, ¿podrías aplicar algunos de los principios practicados en el tui-shou para salir adelante y resolverlas con éxito? Piénsalo, está en tu mano.

Artículo recomendado: Tui Shou

viernes, 20 de febrero de 2009

Cómo Enseñar Tai Chi a Niños/as.

(El contacto físico entre el maestro y el niño/a ayuda a corregir posiciones. No tengas miedo a tocarle para corregirle. Es bueno que note tu cercanía).

A continuación te presento una serie de formas de proceder para enseñar tai chi a niños/as. Son principios generales de enseñanza que, quizás, te vengan bien o te inspiren. Aunque ya sabes lo que dice el refrán: “Cada maestrillo... tiene su librillo”.

1.) Sobre todo que predominen en las actividades planteadas juegos variados.

2.) Utilizar material diverso, desde pelotas de diferentes tamaños a picas, cuerdas, aros, etc (también diferentes armas “de entrenamiento”).

3.) Plantear actividades individuales, por parejas y también en grupo.

4.) El modelo a seguir es fundamental. La imitación es uno de los primeros métodos de enseñanza-aprendizaje.

5.) Utiliza frecuentemente el refuerzo positivo: “muy bien”, “sigue asi”, “te mereces aprender un paso más”, etc.

6.) Pon nombre a cada uno de los movimiento que aprende. Por ejemplo: “la grulla despliega las alas”.

7.) Divide la secuencia completa de movimientos en frangmentos más pequeños.

8.) Repetir un mismo movimiento está bien durante un periodo corto de tiempo, pero tampoco te pases, porque corres el riesgo de aburrirle.

9.) Primero que aprenda la técnica de defensa personal con aplicación directa sobre el compañero/a y, después, que la practique repitiéndola varias veces sin necesidad de aplicarla sobre alguien, simplemente imaginándolo.

10.) Dale, de vez en cuando, un respiro para el libre esparcimiento (a modo de recompensa).

(El modelo a seguir es fundamental. La imitación es uno de los primeros métodos de enseñanza-aprendizaje).

11.) Ten paciencia, mucha paciencia, grandes dosis de paciencia.

12.) Progresa del movimiento general a los detalles.

13.) Centra su atención en la dirección del movimiento, en la posición de los pies y las piernas, en la posición de los brazos y finalmente en la dirección de la cabeza y la mirada.

14.) Es recomendable establecer una escala de progresión, unas referencias, que le vayan indicando por donde va y qué le queda (p. ej: en otras artes marciales se utiliza los cinturones de distinto color).

15.) Hazle ver la mejora y la progresión en sus ejecuciones. El niño/a tiene que darse cuenta que con esfuerzo consigue resultados positivos. Por ejemplo: mostrarle una grabación donde se vea con claridad como ejecutaba una secuencia de movimientos al comienzo y cómo la realiza después de un periodo tiempo.

16.) No temas enseñarle el manejo de “armas de entrenamiento” desde el primer momento; eso sí, tomando todas las medidas para evitar accidentes.

17.) El contacto físico entre el maestro y el niño/a ayuda a corregir posiciones corporales, por ejemplo, de las manos, de los codos, etc. No tengas miedo a tocarle para corregirle. Es bueno que note tu cercanía.

18.) Sé flexible, si el niño/a tiene un mal día y no le apetece hacer algo que tenías previsto enseñarle, concédeselo a cambio de alguna condición impuesta por tí. Por ejemplo; “Está bien hoy no hacemos ...., vas a hacer esto otro; pero a cambio el próximo día tienes que hacer...” Por supuesto, es necesario que el niño/a acepte y cumpla la condición impuesta.

19.) Si, finalmente, no consigues que el niño/a consiga realizar algo bien, piensa que, quizás, el problema no sea del niño/a, sino tuyo. Dale un respiro, pasa a otra cosa y replantéate cómo enseñárselo la próxima vez.

20.) Abrázale de vez en cuando. El niño necesita mucho afecto y cariño.

Si alguno de estos veinte consejos te ha servido o inspirado, entonces habrá merecido la pena.

Un saludo a todos/as.

domingo, 15 de febrero de 2009

El Tai Chi: ¿Un Cuento Chino?

¿Es el Tai Chi un cuento chino? ¿Es verdad todas las maravillas que se cuentan acerca del tai chi?

Del tai chi se cuentan muchas cosas extraordinarias:
  • que es un arte marcial insuperable,
  • que dota a sus practicantes de una fuerza sobre-natural,
  • que, por ello, los grandes maestros de tai chi no cuentan todo lo que saben, salvo a sus discípulos más aventajados, manteniendo así el secreto de generación en generación.

Las peliculas de cine del género de artes marciales, así como algunos DVD’s (alguno de los cuales yo he podido ver) han fomentado (y siguen fomentando) este tipo de historias. En cierta ocasión, en un DVD de tai chi pude ver un fragmento de película (era antigua, en blanco y negro) en el que cinco personas trataban de mover del sitio a un gran maestro de tai chi, sin conseguirlo. Supuestamente, la grabación fue de un hecho real, no se trataba de una película de cine (con efectos especiales y ese tipo de cosas). Sin necesidad de ir más lejos, en Youtube podemos encontrar fácilmente vídeos (de mala calidad, todo hay que decirlo) donde un gran maestro de tai chi demuestra que es capaz de lanzar por los aires a sus contrincantes con tan solo rozarlos. No hace mucho tiempo, en el cine vi una maravillosa película de artes marciales titulada “Tigre y Dragón” donde un gran maestro de kung-fú (representado por el actor Chow Yun Fat) dejaba completamente paralizado a su contrincante con tan solo tocarle, a velocidad de vértigo, con los dedos de las manos, en cuatro o cinco puntos claves del cuerpo.

Para cualquiera de nosotros, para el más común de los mortales, estos superpoderes solamente están a nuestro alcance en el fabuloso mundo de los sueños y la fantasía. Con entrenamiento y práctica continuada, con un buen maestro o instructor de tai chi y con nuestra propia iniciativa y creatividad se puede lograr mejorar muchísimo a todos los niveles: física, mental y espiritualmente. Nos podemos poner en forma, ganar en seguridad, ser más pacientes y tener más calma; pero en el mundo real alcanzar esos superpoderes es algo que está totalmente fuera de nuestro alcance.

En mi opinión, esta fama del tai chi, es una “mala fama”, es un lastre. Seguro que muchas personas, sobretodo adolescentes, que se apuntaron a tai chi para llegar a ser invencibles, acabaron por abandonarlo cuando comprendieron que lo que pretendían conseguir no era más que una “milonga”, un “imposible”. Me quedo, sin embargo, con aquellos otros practicantes que, tratando de perseguir y alcanzar esa milonga, acabaron comprendiendo que el tai chi, si bien no puede ofrecer imposibles, sí ofrece otros aspectos positivos que merecen la pena.

El tai chi no es un cuento, aunque sí “chino” (viene de China). No os creáis todas las maravillas que se cuentan del tai chi. Las películas, el cine, deforman con frecuencia la realidad. El tai chi, como cualquier otro arte marcial, puede ayudarte mucho; pero, finalmente, eres tú el que debes aprender a discernir con claridad lo que es la realidad de la fantasía.

Para acabar os dejo un vídeo. En él, dos grandes maestros de tai chi chuan demuestran sus superpoderes. ¡Un saludo a todos y hasta la próxima!

sábado, 7 de febrero de 2009

Tai Chi Creativo.

Desde hace ya tiempo, varios años, una sensación latía en mi interior: era la próximidad que existía entre el tai chi que yo practico (libre y expontáneo) y la similitud con otras manifestaciones de expresión corporal. Desde luego, tenía claro que una cosa no era la otra, porque el tai chi que yo practico está cláramente enfocado a la defensa personal y, sin embargo, la expresión corporal es más una necesidad de expresarse o comunicarse a través del movimiento. Pero aún así, en ocasiones, ¡qué cerca estaba una de la otra!

Cuando el otro día, descubrí el blog de Vanetaitao y leí su último artículo titulado “Fusión de Danza Contemporánea y Tai Chi Chuan” (http://vanetaitao.blogspot.com/2009/01/fusion-de-danza-contemporanea-y-tai-chi.html), esa sensación, ese barrunto, que bullía en mi interior, tomó forma y se hizo realidad. Vi la luz. Una voz dentro de mí pareció decirme “¡Era esto lo que buscaba. Esto era!". Y una alegría inundó mi alma. Así que, me hice seguidor del blog. Deseo agradecer, de antemano, a Vanetaitao su interesante blog (http://vanetaitao.blogspot.com/). La lectura de una de sus entradas me inspiró para escribir esta otra.

Como ya sabéis por otras entradas de este blog, uno de los principios de “Mi Tai Chi” es el de la creatividad, la improvisación y la imaginación (ver entrada http://mitaichi.blogspot.com/2009/01/tai-chi-imaginacin-creatividad-y.html). Este principio me aporta algo que considero esencial y necesario para no caer en la apatía a la que conduce irremediablemente el aprendizaje por repetición de gestos y movimientos.

Por “Tai Chi Creativo” entiendo toda aquella manifestación motriz que basada el este arte marcial deriva en otras formas de movimiento más o menos artísticas. Sirvan como ejemplos los siguientes vídeos:

Ejemplo 1: Tai chi adaptado a una música determinada.

Ejemplo 2: Tai chi mezclado con danza contemporánea.

Observad la diferencia entre el primer y segundo vídeo. Mientras que la representación motriz del primer vídeo está más cerca del tai chi que de la danza, en el segundo podemos observar justo lo contrario, el espectáculo está más cerca de la danza. Ambas manifestaciones son muy bellas y no voy a juzgar cuál me gusta más o menos, porque ambas son muy hermosas.

He aquí el asombroso resultado que se produce cuando el tai chi pasa de ser un “arte marcial” para convertirse en “arte”, arte del movimiento.

viernes, 6 de febrero de 2009

Aprendiendo Tai Chi desde la Infancia.

¿Quién dice que no se puede aprender tai chi desde la infancia? Observa atentamente este vídeo y quédate pasmado.

(Niño de 10 años practicando tai chi, Estilo Chen).

Hay una corriente pedagógica muy de ahora, actual, que tiende a valorar tanto al niño, a la infancia, que, paradójicamente, acaba por infravalorar sus capacidades. Argumentan que el niño, en primer lugar, necesita adquirir un conocimiento de su propio cuerpo lo más completo posible, una base motriz amplia y variada, que necesita jugar y conocer diversos juegos y deportes para, en última instancia, elegir lo que más le gusta, etc. Por todas estas razones, la especialización deportiva prematura (en la infancia) resulta altamente anti-pedagógica. Y, si a alguien (monitor, maestro, padre o madre, entrenador) se le ocurre enseñar al niño un deporte (en nuestro caso tai chi), entonces es que “no sabe lo que hace”.

Pero dejadme que os diga una cosa. Yo miro el vídeo anterior y... me quedo sin palabras. Ese es el resultado, fascinante, de atreverse a ir contra-corriente. Un niño es capaz de hacer y realizar muchas más cosas de las que, en principio, creemos. Repito, mimamos tanto a los niños de hoy en día que acabamos por convertirlos en pequeños seres indefensos y dependientes. Al niño hay que enseñarle, está claro, pero también “exigirle”. A fuerza de no creerle capaz de hacer determinadas cosas, finalmente acaba por no hacerlas. Nadie se equivoque; no quiero decir con ello que al niño haya que “machacarle”. Esto no; pero sí “saber exigirle”.

Con dedicación, paciencia y el tiempo necesario se consiguen que los niños aprendan a hacer actividades que, en principio, parecen increibles. Claro que los niños tienen que jugar y divertirse, pero también tienen que aprender a esforzarse y comprender que con esfuerzo se consiguen grandes cosas.

Para acabar, recordaros que, en educación, tan malo e indeseable como la metodología de enseñanza de “la mano dura” es el de “la super-protección”. Con mano dura no tenemos en cuenta, para nada, que el niño no es un adulto y que, por tanto, no podemos pedirle lo mismo que a un adulto; con la super-protección estamos infravalorando las capacidades del niño, tornándole en un ser incapacitado e inútil. Ya decía Aristóteles, sabio filósofo griego, que “la virtud está en el centro, en el término medio”.

(Niña con instructor dando sus primeros pasos en el mundo del tai chi).

Artículo relacionado:

Cómo Enseñar Tai Chi a Niños/as

miércoles, 4 de febrero de 2009

Tai Chi: Mano de Hierro en Guante de Seda.

(A diferencia de la mayoría de artes marciales, el tai chi busca el desarrollo de la energía interna).

Tras la aparente suavidad y delicadeza de movimientos no hay que olvidar que el tai chi es un arte marcial y un eficiente sistema de defensa personal. El tai chi es, en la superficie, casi como una dulce danza; pero esconde, en su interior, un completo repertorio de golpes, bloqueos, esquivas, empujones, agarres y luxaciones.

A diferencia de otras artes marciales (karate, taekwondo, etc) que buscan el desarrollo de la fuerza muscular para aumentar la eficacia de sus técnicas de ataque y defensa, el tai chi busca el desarrollo de “la energía interna”.

¿“Energía Interna”? Trataré de explicar este concepto.
  • Es un término que se utiliza mucho dentro del mundillo del tai chi.
  • Popularmente, se utiliza para marcar la diferencia entre el tai chi y el resto de otras artes marciales.
  • Vagamente, se acepta la idea de dos tipos de energía: la externa y la interna.
  • El resto de artes marciales trata de desarrollar la energía externa o fuerza muscular. A mayor masa muscular, más fuerza.
  • El tai chi trata de desarrollar la energía interna.
  • La energía interna fluye por el interior del organismo.
  • Un grado óptimo de energía es indicativo de vigor, fortaleza y salud.
  • El tai chi y los ejercicios de chi kung ayudan a desarrollar este tipo de energía.
  • Para ello, en necesario poner en juego la imaginación-visualización, la sensibilidad para percibir sensaciones físicas y la práctica sistemática de tai chi y chi kung para obtener una técnica motriz exquisita.
  • Más que la fuerza muscular, el tai chi desarrolla la transmisión de la fuerza a través de los tendones con el mínimo gasto de energía. Más que un bíceps fuerte, el tai chi busca unos tendones fuertes y eficientes.
  • Más que la tensión muscular constante, el tai chi busca la relajación muscular que le permita aplicar la máxima energía en el momento justo, en el lugar adecuado y a la velocidad máxima.
  • En tai chi, el enrraizamiento es capital. Por “enrraizamiento” entiendo la capacidad para estar bien arraigado al suelo. Sin una buena base y colocación de los pies y las piernas no hay técnica defensiva o de ataque eficiente. Una postura inadecuada equivale a una pérdida de energía.
  • El tai chi busca la sensación de transmitir la energía desde la tierra a los pies, de los pies a las piernas hasta el abdomen, del abdomen por la columna hasta los brazos, y de estos a los antebrazos, a las manos y los dedos en una décima de segundo.
  • Se produce, así, un movimiento ondulatorio de tensión-relajación. La energía del cuerpo pasa de segmento en segmento hasta llegar a la zona de contacto defensor-atacante. Justo en ese instante explota y se aplica en el contrincante como una potente descarga eléctrica.

El desarrollo de la “energía interna” (ahora ya sabemos lo que significa) implica un entrenamiento distinto al entrenamiento de la energía externa (o fuerza muscular). De ahí que el tai chi sea tan distinto a la mayoría de las artes marciales conocidas. Visualización, interiorización de posturas y transiciones, fluidez y relajación muscular, concentración, coordinación entre respiración y movimientos, sensibilidad, etc, son capacidades a desarrollar con la práctica de tai chi. Esto es lo que hace único a nuestro arte marcial, esto es lo que le diferencia de los demás, por eso resulta tan llamativo y espectacular. Pero no olvidemos que, más allá de su aparente quietud y parsimonia, se esconde un auténtico torrente de fuerza y energía lista para estallar, si fuera necesario.

lunes, 2 de febrero de 2009

...Y los Domingos: Formas Improvisadas de Tai Chi.

(La improvisación, un elemento clave en "Mi Tai Chi").

Los domingos son, para mí, el mejor día de la semana para practicar tai chi. Este día practico formas improvisadas de tai chi. En ellas sale reflejado lo que, de verdad, me ha quedado del trabajo realizado durante toda la semana.

Al moverme trato de sacar técnicas de defensa personal realizadas con el tren inferior y superior del cuerpo, me imagino que me enfrento a uno o varios adversarios que me atacan desde posiciones y direcciones diversas y aplico cuanto sé para: esquivar, bloquear, empujar o golpear de diversas maneras.

Divido la sesión de entrenamiento en dos partes:
  • En la primera, creo movimientos a mano vacía, es decir, sin armas y sin más defensa que mi propio cuerpo.
  • En la segunda, improviso movimientos con armas (especialmente con la espada, mi arma preferida).

El tiempo que dedico a cada una de las partes es similar, unos 20-30 minutos; de tal manera que la sesión suele durar una hora y veinte minutos con calentamiento previo y vuelta a la calma (estiramientos musculares y revisión de cuanto he realizado) al final de la sesión.

¿Cuáles son los objetivos de la sesión? Son dos fundamentalmente:
  • Disfrutar dejándome llevar tanto como me sea posible, moverme sin pensar. La experiencia me dice que cuanto más pienso lo que voy a hacer, peor me muevo y más me bloqueo.
  • Sacar de la sesión todo lo positivo para seguir aprendiendo disfrutando: combinaciones nuevas de movimientos y nuevas ocurrencias, básicamente.

Lo más interesante de la sesión, en mi opinión, es el contraste que se produce en mi forma de moverme al pasar de moverme sin armas a realizar secuencias de movimientos con armas. En la primera parte, al improvisar movimientos sin armas, cuando considero que ya se me ha acabado el repertorio motriz y paso a la segunda parte (movimientos creados con la espada) me descubro realizando combinaciones motrices muy diferentes a las realizadas en la primera parte. Por eso, es capital el trabajo con armas, porque enriquecen muchísimo las posibilidades motrices.

Una advertencia para finalizar. Llevar armas por la calle está prohibido (al menos en España). Pero ello, no impide que podamos entrenar con armas en el parque o al aire libre. Para ello, caben dos alternativas:
  • Llevar armas de madera (especiales para entrenar)
  • o, simplemente, imaginarnos con el arma y movernos como si, realmente, la tuviéramos en las manos.

A mí me funciona y, hasta ahora, la policía no ha pasado de parar su coche cerca para ver lo que hacía y marcharse al poco tiempo al comprender que nada malo estaba haciendo.

¡Un saludo a todos y hasta la próxima!

domingo, 1 de febrero de 2009

El Tai Chi: A Contra-Corriente.

(Frente a las prisas de la vida moderna, el tai chi apuesta por la tranquilidad y la calma).

La sociedad occidental en la que vivimos inmersos nos somete, inconscientemente, en un estilo de vida que, si bien tiene sus ventajas, son muchas más numerosas las desventajas: materialismo, consumismo, bombardeo de estímulos (por ejemplo: noticias), cambios continuados, competitividad, desempleo, etc. Estas desventajas generan patologías poco deseables, pero por desgracia, muy extendidas entre la población: miedos (a la enfermedad, a perder el trabajo, a no ganar lo suficiente, a la propia incometencia, etc), depresiones, ansiedad, desmotivación, falta de criterio propio, falta de sentido de la vida, etc.

El tai chi juega a contra-corriente.
  • Frente a las prisas que reina en nuestro días, nos invita al sosiego y la calma;
  • frente a los cambios vertiginosos que continuamente se suceden, nos aporta estabilidad;
  • frente al miedo a envejecer, a la enfermedad y a la muerte, propugna aceptación de lo irremediable;
  • frente a la sin-sustancia y a la falta de sentido de la vida, fomenta la búsqueda de un sentido propio. ¿Qué más le podemos pedir?