A continuación, expongo una serie de cinco principios de defensa personal en general que podrían aplicarse para cualquier sistema o método de lucha (judo, kárate, kung-fú (wu-shu), tae kwon do, ...etc.
Nunca provocar o comenzar una pelea. Siempre que sea posible evitar el enfrentamiento.
Mantener la calma.
Jamás infravalorar al adversario.
Aprovechar todos los recursos del entorno y que tengamos a mano.
Hacer el menor daño posible al adversario.
NUNCA PROVOCAR O COMENZAR UNA PELEA.
“Dos no pelean si uno no quiere”, al menos eso es lo que dicen.
La primera regla de defensa personal es evitar la pelea, siempre que sea posible. Sólo si no nos queda más salida, pelearemos. Lógicamente, lo primero es tratar de mantener intacta nuestra integridad física (y moral). Si alguien se empeña en hacernos daño, en atacarnos, entonces, y solo entonces, nos defenderemos.
Dicen que “correr es de cobardes”, pero yo lo veo como una alternativa más para evitar un enfrentamiento. Si, después me llaman “cobarde” me da lo mismo. Lo que tengo claro es que si puedo huir de una situación en la que está en riesgo mi vida, lo hago.
MANTENER LA CALMA.
Lo peor que podemos hacer ante una situación de enfrentamiento físico es descontrolarnos y perder los nervios. Está claro que el miedo o la ira son muy poderosos y es muy difícil controlarnos, pero lo ideal sería poder hacerlo. Si me mantengo relativamente calmado estaré en ventaja respecto del adversario. Si no me dejo llevar por las emociones podré actuar más fría y eficazmente. Si la ira inyecta las venas de mis ojos entonces el descontrol está garantizado. Y el descontrol no es deseable, menos cuando está nuestra vida o nuestra integridad física en juego.
JAMÁS INFRAVALORAR AL ADVERSARIO.
El peor error que podemos cometer es el de creernos superiores al atacante.
En ocasiones, individuos que practican artes marciales, creyéndose mejores que los demás, más fuertes y preparados, van por ahí desafiando a los demás. ¡Cuidado!
Si practicas un arte marcial de manera adecuada, no sólo te enseñará a defenderte, también a ser persona, a aprender y llevar a la práctica una serie de códigos y valores morales que te harán mejor, más humano, comprensivo y humilde. Se trata de aprender a defenderse, no de ir por ahí haciéndome “el gallito”. Ésto encontrarán algún día la horma de sus zapatos y aprenderán la lección.
APROVECHAR TODOS LOS RECURSOS QUE NOS OFRECE EL ENTORNO Y QUE TENGAMOS A MANO.
A la hora de tener que defendernos, nunca viene mal mirar a nuestro alrededor para buscar que elementos del entorno físico que nos rodea nos pudieran servir para defendernos: palos, piedras, arena, ... lo que sea.
Con bastante frecuencia, esto se olvida en las artes marciales. Pareciera que uno sólo puede defenderse con nunchakos, el bo (palo largo) o con espadas. En la vida real, nadie va por la calle con katanas para defenderse. Lo que hemos de hacer es aprender a observar el entorno y descubrir qué elementos podrían servirnos para defendernos en un momento dado. Esto si es importante.
HACER EL MENOR DAÑO POSIBLE AL ADVERSARIO.
Lo ideal sería hacer comprender al atacante que contra nosotros no tiene nada que hacer, y hacerlo inflingiéndole el menor daño posible. Un verdadero experto en artes marciales sabe cómo hacerlo. Sabe perfectamente cómo agarrando aquí o allá, golpeando de esta o aquella manera, hacer más o menos daño a su atacante. Decíamos antes, que no sólo hemos de aprender a defendernos, también a ser humanos. Y tratar de hacer el menor daño posible al agresor demuestra que lo somos.
¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Estás de acuerdo con lo que he escrito? ¿Añadirías o quitarías algún principio de defensa personal? Eres libre para comentar lo que piensas sobre todo esto.
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