sábado, 31 de enero de 2009

Más Allá de la Práctica del Tai Chi.

El tai chi me ha enseñado algo más que aprender a defenderme y a conservar-mejorar mi estado de salud, me ha enseñado a ser:
  • Más constante y perseverante. El hecho de entrenar varios días a la semana, durante meses y años, salvo raras excepciones, me ha enseñado a ser constante y perseverante en mi empeño.
  • Más sensible, atento y abierto. Practicar tai chi ha desarrollado la capacidad atención hacia lo que ocurre dentro de mi (sensaciones internas: estado de tensión nerviosa o relajación, dolores o molestias corporales, etc) y lo que ocurre fuera de mi (sensaciones externas: aspectos atmosféricos como temperatura, humedad, fuerza del viento, etc).
  • Más tranquilo y más equilibrado mentalmente. La práctica continuada del tai chi me ha dado un mayor control y consciencia sobre mis emociones y reacciones, me ha enseñado a tomarme las cosas de otra manera, a relativizarlas y a no darle más importancia de la que realmente tienen.
  • Más creativo. El tai chi también me está enseñando a ser más imaginativo, a buscar nuevos modos y caminos, nuevas maneras de enfocar la vida ajustándose a mi modo de ser y de pensar.
  • Más autónomo y a depender menos de otras personas. No siempre se consigue lo que se quiere pagando. La excesiva dependencia de otras personas nos amputa el sentido de autonomía. Yo he aprendido a confiar más en mi mismo. De hecho, he descubierto que otros no pueden hacer lo que estamos llamados a hacer por nosotros mismos.
Pero el tai chi también me ha enseñado a tener:
  • Más confianza en mí mismo, mayor seguridad. Buscar mi propio estilo y mi propia manera de hacer las cosas, escuchar a mi cuerpo, aclarar ideas y conceptos en torno al tai chi, me ha hecho ver que soy capaz también de hacer cosas por mi mismo sin depender tanto de los demás.
  • Más conciencia corporal, una visión diferente de mi mismo, de mi cuerpo y, en general, del concepto de “ser humano”. Desde mi punto de vista, somos energía, cuerpo y mente. La mente dirige al cuerpo con la energía interna.
  • Una manera diferente de moverme, desplazarme y de realizar las tareas cotidianas. La práctica del tai chi me ha dado una nueva forma de hacer las cosas, de prestar atención a lo pequeño y de encontrar una manera más natural y económica de realizarlas.
  • Una nueva visión de la vida en general, de la vida cotidiana, de nuestro rol, de cómo afrontar las adversidades a las que estamos expuestos por el hecho de estar vivos, etc.
Por todo ello, los beneficios del tai chi van más allá de lo físico (salud, defensa personal) abarcan también el plano psíquico-emocional y conductual de la persona, contribuyendo definitivamente a SER MÁS y MEJOR.

lunes, 26 de enero de 2009

Tai Chi: Imaginación, Creatividad y Espontaneidad.

La enseñanza al estilo tradicional del tai chi carece de algo que, en mi opinión, es esencial: algo más de creatividad, de imaginación e improvisación.

Tradicionalmente, la transmisión del tai chi se basa en “la repetición”, hasta el hastío, de una determinada secuencia de movimientos (forma o tao). Claro, se me dirá que esto es necesario para poder adquirir una buena base postural y para ayudar a memorizar los movimientos básicos que caracterizan cada estilo de tai chi, y lo comprendo y comparto. Pero procediendo de esta forma corremos un grave riesgo: “aburrir” al personal. A base de repetir, repetir y repetir una misma secuencia de movimientos no sería de extrañar que la gente se cansara y aburriera, y que, por tanto, tomara la opción de abandonar la práctica del tai chi.

Necesitamos algo más, algo que nos llene, que nos motive y, sobre todo, que nos ayude a darle “nuestro toque personal” al tai chi que practicamos. Por eso, insisto, uno de mis principios básicos en la práctica del tai chi es la creatividad, la improvisación y la espontaneidad. Si tú, querido lector, deseas saber cómo trabajo este principio, sigue leyendo.

Para trabajar la creatividad e imaginación en la práctica del tai chi llevo a cabo un día a la semana, generalmente el último día de la semana que practico tai chi, una actividad que a mí me resulta muy interesante. Consiste en moverme libre y espontáneamente al compás de mis sensaciones internas. Por experiencia, puedo decir que, si bien unos días estoy más inspirado que otros, generalmente sale cuando sé y he ido aprendiendo hasta ese momento.

Dejarme llevar, moviéndome sin pensar, me libera de la rutina de tener que repetir una y otra vez la misma secuencia de movimientos y, a la vez, me ayuda a crear nuevas combinaciones y secuencias de movimientos, consiguiendo, de paso, darle mi toque personal. Esto me motiva y me agrada, además, de resultarme como una bocanada de aire fresco. Abre, ante mí, todo un mundo de nuevas posibilidades, que lejos de asustarme, supone un reto: “encontrar mi propio camino, mi propia manera, mi propio estilo”. Estilo que irá evolucionando con el tiempo, que se irá adaptando a mis capacidades físicas, a mi experiencia y a mi forma de entender el tai chi.

Recuerda: “El agua estancada, con el tiempo, acaba oliendo mal”.

viernes, 23 de enero de 2009

Tai Chi: Elixir de Longevidad.

La tortuga se mueve lentamente, pero es muy longeva; el elefante también se mueve muy despacio, pero es longevo. ¿No da esto qué pensar?. Seguramente, los sabios chinos de la antiguedad, muy dados a observar la naturaleza, incluso a imitarla (no obstante, gran cantidad de estilos de kung-fú surgen de la imitación del movimiento de ataque y defensa de muchos animales: estilo del mono, del tigre, de la cobra,...etc) cayeron en la cuenta de que para vivir más años había que comportarse como la tortuga o el elefante.

Curiosamente, el tai chi, que como todos sabemos es de origen chino, si por algo se caracteríza es por la realización de movimientos con gran lentitud y parsimonia. La pregunta sale sola, ¿puede el tai chi contribuir a conseguir vivir una vida más duradera? Estoy convencido que hay muchas personas que así lo creen; pero a mi no me consta que haya estudios serios que afirmen ni desmientan esta posibilidad (si alguien los conoce, por favor, que me lo haga saber). Sí parece lógico pensar que si hacer ejercicio físico de manera moderada es bueno para la salud (según la medicina occidental moderna), entonces practicar tai chi debe serlo también. Lo que parece evidente es que por mucho que se practique tai chi, nadie está a salvo de sufrir un accidente o de que un coche le atropelle y le quite de en medio. ¡Toquemos madera!

Desde que el hombre es hombre, ha deseado ser más de lo que es. Parece no conformarse con su naturaleza y aspira a obtener y ser más de lo que es. Vivir más es uno de sus deseos más vivos. Para ello, se ha dejado la vida buscando y rebuscando mil maneras para conseguirlo. Muchos han asegurado a lo largo de la historia haber encontrado “El elixir de la longevidad”, pero a la vista está que, hoy por hoy, seguimos muriendo irremediablemente. Hemos conseguido, eso sí, alargar unos años la esperanza de vida; y lo hemos hecho a base de cuidarnos y llevar una vida más confortable y saludable.

Por eso, practicar tai chi es tan solo una de las medidas que, en mi opinión, deberíamos tomar para cuidarnos y, si así no conseguimos vivir más, al menos seguro que viviremos mejor.

¡Larga vida a todos!

jueves, 22 de enero de 2009

Sesión de Mi Tai Chi: Patadas y Barridos.

OBJETIVOS DE LA SESIÓN.
  • Practicar patadas y barridos diversos para mejorar la técnica de ejecución.
  • Poner en juego técnicas de defensa personal contra patadas y barridos.

PARTE INICIAL: EL CALENTAMIENTO.

(10-15 minutos)

  • Movilidad de las articulaciones de todo el cuerpo y estirar ligeramente la musculatura.
  • Ejercicios de chi kung. Para acompasar los movimientos a un ritmo respiratorio lento.

PARTE CENTRAL: DEFENSA PERSONAL CON EL TREN INFERIOR (Piernas y pies).

(30 minutos)

En la parte central de la sesión (clase) trabajamos varios contenidos:

  • Ataque-defensa de rodillas.
  • Ataque-defensa de patadas variadas.
  • Ataque-defensa de barridos.

Ataques con rodillas:

  • En diversas direcciones.
  • Dirigidas a diversas zonas y puntos corporales-diana.
  • Combinación de ataques de rodillas en cuanto a:

    1.) Uso de una o dos rodillas.

    2.) Número de rodillazos.

    3.) Variación de la dirección y del punto-diana.

  • Técnica defensiva contra ataque de rodillas.

    Lanzamientos de patadas variadas.

    • Patada frontal.
    • Patada lateral.
    • Patada circular.
    • Patada de dentro a fuera.
    • Patada de fuera a dentro.
    • Patada a la media vuelta (o de dragón).
    • Patada de hacha (de arriba a abajo).

    Técnicas defensivas contra patadas.

    • Bloqueos anticipados.

    Realización de barridos sencillos.

    • Técnicas defensivas contra barridos.

    PARTE FINAL: VUELTA A LA CALMA.

    (15 minutos).

    • Ejercicios de estiramientos musculares para disminuir y aliviar la tensión muscular acumulada con los ejercicios anteriores de defensa corporal. Se hará hincapié en aquellas partes del cuerpo que más se han esforzado.

    • Acabamos con ejercicios de relajación: Tumbados sobre una colchoneta, boca-arriba, cerrando los ojos y centrado la atención en la propia respiración y en las diferentes partes del cuerpo con el objetivo de relarno lo máximo posible.

    PRINCIPIOS DIDÁCTICOS.

    • En el calentamiento hay que hacer hincapié en el tren inferior del cuerpo: cintura, piernas y pies.
    • En la parte central de la clase trabajamos cada contenidos de manera simultánea con técnicas de ataque seguidas de otras de defensa.
    • Antes de comenzar con la patadas, soy partidario de trabajar con las rodillas (técnicas de ataque y defensa), de esta forma estaremos, de paso, calentando las piernas para, después, realizar las técnicas de patadas.
    • En la parte final de la clase, a la hora de realizar los estiramientos musculares, hacemos hincapié en la musculatura de las piernas.
    • Un consejo más, conviene tener presente que, las primeras veces que realizamos las técnicas de ataque o defensa se realizan lentamente, para después, realizadas ya varias repeticiones, ejecutarlas a mayor velocidad.
    • Por último, a lo largo de la sesión, las técnicas de ataque-defensa deben evolucionar de técnicas sencillas a otras más elaboradas.

    miércoles, 21 de enero de 2009

    El traje de Tai Chi.

    Basta con asomarse a un gimnasio cualquiera de nuestra localidad donde impartan tai chi o echar un vistazo en internet a varias páginas con imágenes de gente practicándolo para darse cuenta de algo obvio: la mayoría de la gente se viste con un traje especial para practicar tai chi. La gama es variada, pasando del traje típico compuesto por una chaqueta blanca y pantalón negro a otros de colores más chillones que imitan el tejido de la seda. El caso es disfrazarse.

    Yo no entiendo este ansia por querer diferenciarse del resto de artes marciales. Reconozco, eso sí, que en determinados deportes, como el judo, el traje debe estar hecho de un material resistente a los agarres o presas, pero en otros, como digo, son ganas de marcar la diferencia con respecto a las demás artes marciales.

    Me pregunto, ¿por qué no vale un simple chándal o cualquier otro tipo de ropa cómoda para practicar tai chi? Me pregunto, ¿qué sentido tiene ponerse vestidos chillones si no es para salir guapo en la foto?

    Desde luego, bajo mi punto de vista, la identidad del tai chi va más allá de como sea el traje que se lleva. Además, dice un refrán: “Aunque la mona se vista de seda... mona se queda”.

    Las únicas condiciones que debe cumplir la ropa de tai chi es que sea ropa cómoda, que permita realizar movimientos libremente, preferiblemente que sea amplia y algo resistente a la hora de practicar defensa personal, que permita la transpiración del sudor y que lo absorba. El color y la forma del traje son lo de menos. Por eso digo, ¿por qué no sirve un simple chándal para practicarlo? ¿Por qué la mayoría de la gente se empeña en vestirse con “el traje de tai chi”? Debe ser que si no me visto como los demás, al uso, se me olvida todo lo que he aprendido o algo así.

    Otro aspecto, directamente relacionado con este, es el siguiente: el maestro (o “sifú”), suele vestirse también de modo distinto al del resto de sus alumnos-as: con ropa mejor, más cara, de colores diferentes, etc. ¿Por qué? ¿Tan importante es dejar claro a todo el mundo que el maestro es distinto a sus alumnos? Si todo el mundo dentro de una clase ya sabe quien es el maestro, entonces ¿por qué vestirnos diferentes a ellos?

    La explicación es la siguiente, el sifú viste diferente para decirle a los alumnos sin palabras: “yo soy el maestro y tú no”, “yo soy quien manda aquí y tú tienes que obedecerme”, “aquí el que más sabe soy yo y me debes respetar”. Y esto, lo mires como lo mires, no demuestra más que una cosa: que el maestro tiene un ego enorme y que, por tanto, es poco consciente de su realidad. Y la realidad es que, aunque se empeñe en lo contrario, es uno más, como los demás.

    Un verdadero maestro, ya sea de tai chi o de cualquier otro arte, es una persona consciente: consciente de su realidad y del arte que practica, etc; y si se empeña en algo es, precisamente, en lo contrario, en no tratar de marcar la distancia con los demás, sino en acortarla, en el acercamiento y en el trato humano. Si transmite algo es humanidad y humildad. Curiosamente, ambas palabras se escriben con “h”. Quizás, “maestro” debería también escribirse con “h”.

    martes, 20 de enero de 2009

    Ejemplo de una Sesión de Defensa Personal en Mi Tai Chi.

    (El tai chi en un arte marcial y, por tanto, una excelente manera de aprender a defenderse).

    PARTE INICIAL: EL CALENTAMIENTO

    (10-15 minutos)

    • Movilidad de las articulaciones de todo el cuerpo y estirar ligeramente la musculatura.
    • Ejercicios de chi kung. Para acompasar los movimientos a un ritmo respiratorio lento.

    PARTE CENTRAL: DEFENSA PERSONAL CON EL TREN SUPERIOR (TRONCO Y EXTREMIDADES SUPERIORES).

    (30 minutos)

    Dejar claro que dedicamos un día a la semana para el entrenamiento de defensa personal utilizando el tren superior y otro día para el tren inferior (piernas y pies).

    Técnicas de defensa personal contra un atacante SIN ARMAS

    (15 minutos de los 30 anteriores)

    Contra agarres del adversario:
    • Agarres con una mano.
    • Agarres con las dos manos.
    • Agarres de diferentes partes del cuerpo: del cabello, del cuello, de la solapa, de las manos, del brazo, inmovilizado por un fuerte abrazo a la altura del pecho, etc.
    • Agarres desde diferentes direcciones: de frente, por los lados, por detrás.

    Técnicas de defensa personal contra puñetazos:
    • Puñetazos con una mano. Desde diferentes trayectorias: directo, de gancho, circular, etc.
    • Combinaciones simples de puñetazos con las dos manos: (2, 3 puñetazos seguidos).
    • Combinaciones complejas de puñetazos con las dos manos (mayor número y variedad de puñetazos con las dos manos).

    Técnicas de defensa personal contra patadas y barridos.
    • Patadas y barridos con un pie. Patadas desde diferentes trayectorias: patada directa, lateral, circular, a la media vuelta, etc y barridos.
    • Combinaciones simples de patadas con las dos piernas (2, 3 patadas seguidas).
    • Combinaciones complejas de patadas con las dos piernas ( mayor número y variedad de patadas con las dos piernas).

    Técnicas de defensa personal contra un atacante CON ARMAS.

    (15 minutos de los 30 anteriores).

    (Por ejemplo: atacante con un bastón o palo).

    Técnicas de defensa personal contra un atacante con un bastón o palo:
    • Variando la trayectoria del ataque con el palo: de arriba a abajo, ataque circular, etc.
    • Variando el ataque a diferentes partes del cuerpo diana: a la cabeza, a los brazos, a las piernas, etc.
    • Variando el número de ataques con bastón: empezar con ataques simples (1 ó 2 palazos) y continuar con combinaciones complejas (aumentando el número de palazos y la variedad de trayectorias y zonas corporales diana).

    PARTE FINAL: VUELTA A LA CALMA.

    (15 minutos).

    • Ejercicios de estiramientos musculares para disminuir y aliviar la tensión muscular acumulada con los ejercicios anteriores de defensa corporal. Se hará hincapié en aquellas partes del cuerpo que más se han esforzado.
    • Acabamos con ejercicios de relajación: Tumbados sobre una colchoneta, boca-arriba, cerrando los ojos y centrado la atención en la propia respiración y en las diferentes partes del cuerpo con el objetivo de relajarnos lo máximo posible.

    PRINCIPIOS DE LAS TÉCNICAS EMPLEADAS CONTRA LA DIVERSIDAD DE ATAQUES ANTERIORMENTE EXPUESTOS.

    • Cada una de las técnicas de defensa corporal cumplen al llevarlas a la práctica por varias fases o etapas:
      • 1.) Esquivar el golpe o bloquearlo a la vez que cedemos. 2.) Absober el golpe, adherirse y agarrar al adversario. 3.) Acompasar nuestro movimiento al del adversario y reconducirlo con movimientos y desplazamientos circulares seguidos de cambios bruscos de dirección. 4.) Golpear, empujar o inmovilizar al atacante.

    lunes, 19 de enero de 2009

    Mi Tai Chi y la Ley del Mínimo Esfuerzo.

    (La ley del mínimo esfuerzo: uno de los principio de defensa personal en "Mi Tai Chi".

    En este artículo profundizaré y desarrollaré uno de los Principios de Defensa Personal en Mi Tai Chi, es el siguiente: Gastar el mínimo de energía posible (ver entrada titulada “Principios de Defensa Personal en Mi Tai Chi”).

    En “Mi Tai Chi”, regirme por la ley del mínimo esfuerzo no es algo peyorativo o negativo; al contrario, es algo positivo y hasta deseable. Una cuestión básica es la siguiente: ¿Por qué derrochar más energía de la necesaria si con un menor esfuerzo consigo alcanzar lo mismo, el mismo objetivo, por ejemplo derribar al contrincante?

    Ahora bien, ¿cómo se traduce esto a nivel de la puesta en práctica del tai chi? A la hora de llevar a la práctica este principio, hemos de tener en cuenta una serie de factores o aspectos:

    • Mínima tensión muscular. Cuanta mayor relajación muscular, mejor, mayor posibilidad para sentir la energía interna. ¡Atención! tampoco se trata de dejar el cuerpo fláccido y mortecino, no. Se trata de encontrar el punto justo de tensión muscular, ni demasiado tenso ni demasiado relajado.
    • Técnicas de defensa personal simples pero eficaces, que requieran pocos movimientos, los justos y necesarios.
    • Gran concentración y atención a las sensaciones internas del flujo de energía por las diferentes partes o segmentos del propio cuerpo.
    • Una técnica de ejecución motriz excelente. Esto conlleva un gran exigencia en la posición correcta, en las transiciones (cambios de una posición a otra) y en la capacidad para saber aplicar la energía en el momento adecuado, con la intensidad correcta y a la velocidad justa.
    • Aprovechar, siempre que sea posible, las fuerzas externas a uno mismo. Por ejemplo: la del adversario, la fuerza de inercia y la fuerza de la gravedad.
    • Conocer muy bien qué puntos y zonas del cuerpo humano son especialmente sensibles para agarrar al adversario, presionarle sobre diferentes zonas dolorosas, hacerle perder el equilibrio, golpearle, empujarle, etc. Una misma técnica defensiva aplicada en la zona incorrecta requerirá más energía y más fuerza por nuestra parte para conseguir lo que pretendemos.

    Me gustaría puntualizar sobre un aspecto, para que quede claro. Que me rija por la ley del mínimo esfuerzo no quiere decir que, en un momento dado y cuando la situación lo requiera, no sea capaz de efectuar o ejecutar una técnica con la máxima intensidad y energía que me sea posible.

    Sólo a través del entrenamiento, la práctica y la propia experiencia iremos tomando consciencia de todos estos aspectos para llevarlos a cabo al practicar tai chi. Con el tiempo, nos saldrá sin pensar; será entonces cuando comprendamos que hemos mejorado nuestro tai chi.

    ¡Qué la fuerza os acompañe!

    domingo, 18 de enero de 2009

    El Dodging o Arte de Esquivar (1).

    (Dodging o arte de esquivar el golpe)

    ¿Os imagináis ser capaces de vencer en una disputa sin necesidad de golpear al agresor, simplemente esquivándole? Si alguien fuera capaz de conseguirlo, entonces demostraría ser un auténtico maestro de las artes marciales.

    Aprender a esquivar ataques es un arte que, por su amplitud y complejidad, podría dar lugar a un nuevo arte marcial: “el dodging”. “To dodge” en inglés significa “esquivar”. Así que, literalmente, el significado de “dodging” sería “esquivando”.

    Estaría basado en el principio moral siguiente: “Hacer el mínimo daño posible al agresor”.

    Su finalidad sería hacer entender al agresor dos cosas:

    • que contra nosotros nada tiene que hacer,
    • y que la violencia no resuelve nada.

    Desde luego, nada más lejos de mi intención que dar la impresión de querer estar jugando con el agresor ni de demostrarle mi superioridad.

    ¿Cómo sería un enfrentamiento de este tipo? Se vería a uno o varios agresores atacando a una persona que se defiende simplemente esquivando los golpes. Bien pensado se parecería a una corrida de toros, donde el toro (agresor) ataca al torero (víctima) que se defiende esquivando sus arremetidas sin más arma que un capote.

    ¿Cuándo se acabaría la disputa? Cuando los atacantes se cansaran o cuando comprendieran que con semejante rival nada tienen que hacer.

    [1][2]

    El Dodging o Arte de Esquivar (2).

    Ahora bien, ¿qué capacidades físicas necesitaríamos entrenar para conseguir ser todo un maestro del dodging? Quizás, la fundamental sería aprender a desaparecer, hacernos invisibles (es broma), pero como esto es imposible, las más inmediatas serían las siguientes:

    • Atención.

    • Reflejos.

    • Agilidad.

    • Rapidez de movimientos.

    • Y anticipación.

    ¿Qué aspectos técnicos necesitaríamos entrenar?

    • La posición inicial, de partida, de estar en guardia o a la espectativa.

    • La base de sustentación.

    • La distancia entre nosotros y el agresor.

    • Los desplazamientos en una dirección u otra.

    • Movimientos evasivos: piruetas, saltos, giros, agacharse,

    • Las esquivas con diferentes segmentos corporales.

    • El tipo de esquiva según: La dirección del atacante, la trayectoria del ataque, según sea el ataque sin armas o con armas.

    ¿Cuáles serían las etapas o fases de enseñanza en el arte de esquivar? Dos:

    • En un primer momento, al comienzo del periodo de adiestramiento: esquivar con ayuda de bloqueos efectuados con brazos y piernas.

    • Después, contando ya con cierta experiencia en esquivar, evitar ser golpeado y herido a base de hacer únicamente fintas, tratando usar los bloqueos solo cuando no haya más remedio.

    Un maestro del dodging es, por lo que he podido ver en sus películas, Jackie Chan. En multitud de escenas este actor y maestro de kung-fú demuestra ser todo un artista esquivando golpes.

      [1][2]

      sábado, 17 de enero de 2009

      Esquivando el Golpe.

      (Escena de la película "Matrix". Neo esquivando balas).

      Dentro de las técnicas defensivas de cualquier arte marcial y, por ende, del tai chi, están las técnicas para esquivar y fintear.

      Esquivar” consiste en realizar un movimiento rápido para evitar ser golpeado. Agacharme, saltar, girar el cuerpo a la derecha o izquierda, retroceder, son movimientos que, realizados en el momento justo, pueden evitar que recibamos un golpe.

      Para esquivar bien se necesitan dos cosas:

      • atención y reflejos de lince,

      • y capacidad de anticipación y de prever un golpe antes de ser ejecutado.

      En mi opinión, uno de los contenidos principales del aprendizaje de defensa personal es aprender bien a esquivar. Por eso mismo, debería trabajarse en las primeras etapas del aprendizaje.

      Ahora bien, ¿cómo esquivar?

      • La mejor actitud es estar muy atento a los movimiento del contrincante, como lo está un perro perdiguero cuando detecta una presa.
      • No estar parado sobre el sitio como un árbol, sino en movimiento, dando pequeños saltitos a un lado un otro, predispuesto a reaccionar en el momento adecuado.
      • La base de sustentación no demasiado amplia ni demasiado estrecha, lo pies apoyados en el suelo a una anchura intermedia. Si los pies están demasiado juntos puede favorecer una caída y si están demasiado abiertos, prolongan el tiempo de reacción para realizar un movimiento evasivo.
      • Hay que procurar guardar siempre la distancia adecuada con el agresor. Una distancia aproximada de 2 metros nos permitirá poder reaccionar a tiempo. Acompañar siempre el movimiento de evasión con la guardia alta. ¿Cuántas veces no hemos visto por televisión al típico boxeador chulo que para demostrar su superioridad al adversario esquiva sin protegerse con las manos? Nada de chulería, la guardia siempre alta.
      • Lo mejor es fintear (“hacer fintas”) siempre cambiado de dirección respecto a la trayectoria en que viene el agresor. Por ejemplo, si viene derecho hacia nosotros, entonces nosotros nos desplazamos a la derecha o a la izquierda. Lo peor en este caso concreto es retroceder. Siempre hemos de procurar cortar la dirección del atacante.

      El objetivo principal del entrenamiento para aprender a esquivar es tratar de automatizar los movimientos de esquiva de cara a una situación real de agresión. Para ello, algunas actividades serían las siguientes.

      • Poner una cuerda, de unos dos metros aproximadamente, atada por sus dos extremos a dos postes. Colocarnos al lado de la cuerda y pasar por debajo de la cuerda girando la cintura para pasar de una lado al otro de la cuerda. Conviene practicar este ejercicio cambiando la altura de la cuerda.
      • Atar una pelota (u otro objeto: un saco lleno de arena) al extremo de una cuerda larga. Atar la cuerda al techo o a una viga alta de tal manera que la pelota quede suspendida en al aire a la altura de nuestra cabeza, empujar la pelota en diversas situaciones y tratar de esquivarla para que no nos toque.
      • Esquivar pelotas de tenis que un compañero/a lanza contra nosotros. Variar la distancia de lanzamiento. Tratar de coger con las manos pelotas de tenis (u otros objetos) que un compañero/a nos laza. Variar la distancia de lanzamiento. Este ejercicios desarrolla los reflejos.
      • Hacer “sombras”, esto es, imaginar un atacante frente a nosotros y ensayar diversas fintas.
      • Lo mismo pero con un compañero/a real (no imaginario) de entrenamiento. Procurar que los ataques sean similares a lo que puede suceder en una situación real. Huir de los ataques típicos e irreales como por ejemplo: lanzar solo un puñetazo directo, más o menos despacio y a la altura de la cabeza permaneciendo en esa posición hasta que al defensor le da tiempo de aplicar la técnica defensiva. Lo normal, es que un atacante lance series de puñetazos combinados con patadas al “estilo callejero”.

      Algunos consejos de enseñanza-aprendizaje:

      • Practicar primero las técnicas a velocidad lenta, para después hacerlo más rápidamente.

      • Practicar situaciones que evolucionen de ataques simples e irreales (patadas o puñetazos aislados) a ataques más complejos y reales (series y combinaciones de ataques y patadas).
      • Esquivar ataques variando: la dirección del ataque, la parte del cuerpo con la que se ataca (manos, codos, rodillas, pies...), el número de atacantes, ataques con/sin armas (variar las armas).

      A través de este artículo solo he pretendido darte algunas ideas y consejos sobre la técnica defensiva de la esquiva o finta. Soy consciente de mi limitación para expresar mis ideas y de la limitación de la escritura para enseñar este tipo de aprendizajes (prácticos al 100%). Dice un refrán: “Más vale una imagen que mil palabras” y, en este caso, tiene razón. Por ello, te sugiero que busques más información (tipo vídeos) y, sobre todo, que pongas en práctica todo aquello que consideres importante. Recuerda: “Se aprende haciendo”.

      viernes, 16 de enero de 2009

      Principios Generales de Defensa Personal (1).

      Antes de hablar, en este caso “escribir”, sobre defensa personal en el tai chi, lo adecuado es hacerlo sobre la defensa personal, a secas.

      La defensa personal es la capacidad que tiene un individuo para defenderse del ataque de otra persona.

      Fíjense, que hablamos de “defensa” y no de “ataque”. Por tanto, eso de que “la mejor defensa en un buen ataque” es un contrasentido, una contradicción. Ambos términos son opuestos, antónimos.

      Defenderse” es tratar de recibir el mínimo daño posible ante un ataque directo contra uno mismo, y “atacar” es justo lo contrario, es tratar de hacer daño a alguien.

      De manera instintiva, todos nacemos con el reflejo de protegernos a nosotros mismos y a los nuestros, a las personas que queremos. Ahora bien, unos saben protegerse mejor que otros. Y es que, como en todo, también podemos aprender a defendernos mejor, de manera más efectiva.

      Desde el momento en que nacemos estamos expuestos a la vida y, por tanto, a la posibilidad de recibir daños de mayor o menor gravedad. La convivencia conlleva en multitud de ocasiones enfrentamientos y disputas, peleas y otro tipo de agresiones como insultos, humillaciones, etc.

      Esto se ve muy claramente en animales salvajes, luchan entre sí para defender su territorio, su alimento, su pareja, a su descendencia, etc. Nunca falta alguien que trata de apoderarse de lo que no es suyo, y lo hace engañando o robando.

      Por todo esto, en algún momento de nuestras vidas nos veremos obligados a defendernos. Si sabemos defendernos, mejor.

      La historia de la humanidad esta repleta de guerras. Las armas han evolucionado, desde el hacha de piedra a los misiles, desde la lanza a las pistolas. También lo han hecho los métodos de lucha y defensa personal. Unos métodos son mejores que otros, pero sobre todo la calidad de la defensa personal va a depender, más que del método, de la persona que lo practica.

      [1][2]

      Principios Generales de Defensa Personal (2).

      A continuación, expongo una serie de cinco principios de defensa personal en general que podrían aplicarse para cualquier sistema o método de lucha (judo, kárate, kung- (wu-shu), tae kwon do, ...etc.

      • Nunca provocar o comenzar una pelea. Siempre que sea posible evitar el enfrentamiento.
      • Mantener la calma.
      • Jamás infravalorar al adversario.
      • Aprovechar todos los recursos del entorno y que tengamos a mano.
      • Hacer el menor daño posible al adversario.

      NUNCA PROVOCAR O COMENZAR UNA PELEA.

      “Dos no pelean si uno no quiere”, al menos eso es lo que dicen. La primera regla de defensa personal es evitar la pelea, siempre que sea posible. Sólo si no nos queda más salida, pelearemos. Lógicamente, lo primero es tratar de mantener intacta nuestra integridad física (y moral). Si alguien se empeña en hacernos daño, en atacarnos, entonces, y solo entonces, nos defenderemos. Dicen que “correr es de cobardes”, pero yo lo veo como una alternativa más para evitar un enfrentamiento. Si, después me llaman “cobarde” me da lo mismo. Lo que tengo claro es que si puedo huir de una situación en la que está en riesgo mi vida, lo hago.

      MANTENER LA CALMA.

      Lo peor que podemos hacer ante una situación de enfrentamiento físico es descontrolarnos y perder los nervios. Está claro que el miedo o la ira son muy poderosos y es muy difícil controlarnos, pero lo ideal sería poder hacerlo. Si me mantengo relativamente calmado estaré en ventaja respecto del adversario. Si no me dejo llevar por las emociones podré actuar más fría y eficazmente. Si la ira inyecta las venas de mis ojos entonces el descontrol está garantizado. Y el descontrol no es deseable, menos cuando está nuestra vida o nuestra integridad física en juego.

      JAMÁS INFRAVALORAR AL ADVERSARIO.

      El peor error que podemos cometer es el de creernos superiores al atacante. En ocasiones, individuos que practican artes marciales, creyéndose mejores que los demás, más fuertes y preparados, van por ahí desafiando a los demás. ¡Cuidado! Si practicas un arte marcial de manera adecuada, no sólo te enseñará a defenderte, también a ser persona, a aprender y llevar a la práctica una serie de códigos y valores morales que te harán mejor, más humano, comprensivo y humilde. Se trata de aprender a defenderse, no de ir por ahí haciéndome “el gallito”. Ésto encontrarán algún día la horma de sus zapatos y aprenderán la lección.

      APROVECHAR TODOS LOS RECURSOS QUE NOS OFRECE EL ENTORNO Y QUE TENGAMOS A MANO.

      A la hora de tener que defendernos, nunca viene mal mirar a nuestro alrededor para buscar que elementos del entorno físico que nos rodea nos pudieran servir para defendernos: palos, piedras, arena, ... lo que sea.

      Con bastante frecuencia, esto se olvida en las artes marciales. Pareciera que uno sólo puede defenderse con nunchakos, el bo (palo largo) o con espadas. En la vida real, nadie va por la calle con katanas para defenderse. Lo que hemos de hacer es aprender a observar el entorno y descubrir qué elementos podrían servirnos para defendernos en un momento dado. Esto si es importante.

      HACER EL MENOR DAÑO POSIBLE AL ADVERSARIO.

      Lo ideal sería hacer comprender al atacante que contra nosotros no tiene nada que hacer, y hacerlo inflingiéndole el menor daño posible. Un verdadero experto en artes marciales sabe cómo hacerlo. Sabe perfectamente cómo agarrando aquí o allá, golpeando de esta o aquella manera, hacer más o menos daño a su atacante. Decíamos antes, que no sólo hemos de aprender a defendernos, también a ser humanos. Y tratar de hacer el menor daño posible al agresor demuestra que lo somos.

      ¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Estás de acuerdo con lo que he escrito? ¿Añadirías o quitarías algún principio de defensa personal? Eres libre para comentar lo que piensas sobre todo esto.

      [1][2]

      martes, 13 de enero de 2009

      Principios de Defensa Personal en Mi Tai Chi.

      (El tai chi como defensa personal).

      En realidad, cuando utilizamos el término “tai chi” lo hacemos de manera general para referirnos a una filosofía de vida, una forma de lucha y un sistema de gimnasia para conservar la salud.

      En esta ocasión nos vamos a centrar en el tai chi como forma de lucha o sistema de defensa personal.

      El tai chi es un arte marcial. Ahora bien, la calidad del arte marcial depende del artista, de su arte (su capacidad y destreza).

      Practicantes de tai chi hay muchos, cientos de miles de personas, por no decir millones, en toda la tierra. Cada uno de ellos afirma practicar tai chi. Pareciera que toda esta gente hicieran lo mismo, la misma cosa. Nada más lejos de la realidad. El tai chi es tan solo una palabra pero su significado es muy variado y diferente.

      La diversidad de significados depende de:

      • A nivel general, del estilo practicado de tai chi: Yang, Chen, Wu, etc.
      • A nivel más particular del arte del maestro del que se aprende.
      • De cómo cada practicante lo entiende, de sus capacidades, habilidades y destrezas, etc.

      Así pues, lo que a continuación expongo es una versión muy personal de interpretar esto a lo que llamamos “tai chi” en cuanto arte o sistema de defensa personal.

      PRINCIPIOS GENERALES DE DEFENSA PERSONAL.

      Estos principios valdrían para cualquier sistema de defensa personal: kárate, judo, wu-shu (kung-fú), etc.
      • Nunca provocar o comenzar una pelea.
      • Mantener la calma.
      • Siempre que sea posible evitar el enfrentamiento.
      • Jamás infravalorar al adversario.
      • Aprovechar todos los recursos del entorno y que tengamos a mano.
      • Hacer el menor daño posible al adversario.

      PRINCIPIOS DE DEFENSA PERSONAL EN MI TAI CHI.

      • Esquivar siempre que sea posible los ataques directos (golpes, patadas, etc). “Be water, my friend” (sé como el agua) decía Bruce Lee en una entrevista de televisión. En este sentido, aprender a anticiparse, ver venir el golpe antes incluso de que se produzca es fundamental. En el kendo (arte japonés de la espada) la victoria se consigue en muchas ocasiones con un solo golpe. Para conseguirlo hace falta, además de reflejos de lince, mucha atención, dedicación, entrenamiento y experiencia. Aprender a esquivar ataques variados es todo un arte. ¿Os imagináis una victoria conseguida sin necesidad de efectuar ni un solo golpe, simplemente esquivando las embestidas del atacante hasta hacerle comprender que no tiene nada que hacer con nosotros?
      • Ceder, ser flexible como el bambú. No hacer frente a una fuerza atacante con otra de mayor calibre. Aprender a aprovechar la fuerza del atacante como se hace con las velas de un barco para recoger el viento y dirigir la nave en la dirección deseada. Para aprender a ceder, hace falta desarrollar mucho y muy bien la sensibilidad, aprender a adherirse al contrario y dejarse llevar hasta el momento justo. Si una persona está practicando boxeo con guantes al aire, haciendo “sombra”, ¿qué daño reciben los guantes? Ninguno; por más puñetazos que de al aire, los guantes no sienten los impactos porque viajan a la misma velocidad que los puños. Por ejemplo, si un atacante viene para cogerme de la solapa y empujarme, entonces, agarrarme bien a sus mangas, retroceder en el mismo sentido de su ataque y, cuando sintamos que ha perdido la estabilidad, aprovechar para desequilibrarle.
      • Gastar el mínimo de energía posible. Para ello, soy partidario de técnicas de defensa personal simples, que requieran pocos movimientos, los justos y necesarios, pero ni uno más. Técnicas que puedan llevarse a la práctica en situaciones reales, nada de “filigranas” ni “florituras”. Este tipo de técnicas enrevesadas de defensa personal sólo son aplicables en demostraciones ante el público, para quedar bien ante los demás, pero en la vida real... son poco prácticas. Este principio de defensa personal: “gastar el mínimo de energía” está relacionado directamente con el anterior: “aprovechar la energía del adversario”. En el ejemplo anterior, cuando el atacante viene de frente a cogerme de la pechera, además de ceder y aferrarme a él, aprovechar su energía de ataque para tirarle al suelo o lanzarle despedido con tan solo hacer un pequeño giro con nuestro cuerpo.
      • Ejecutar técnicas de defensa personal en las que predominen los movimientos circulares y envolventes. Este principio está también ligado al anterior y tiene una explicación física. ¿Qué ocurre cuando la patinadora de patinaje sobre hielo aprovecha la energía que trae en su desplazamiento y, de repente, empieza a girar sobre sí misma? Que gira, gira y gira cada vez más rápido. Del mismo modo que la patinadora, nosotros aprovecharemos la energía del oponente para, con un giro rápido, aumentar la fuerza para lanzarle despedido.

      martes, 6 de enero de 2009

      Ejercicios de Chi Kung (1).

      (Mujer practicando chi kung).

      Decíamos en el post (entrada) titulado “El trabajo con la Energía en el Tai Chi” que el chi kung significa literalmente “trabajo con la energía” y que forma parte integral del tai chi. Su práctica sistemática aporta beneficios para la salud y también en el plano marcial como defensa personal.

      Hecha esta pequeña pero necesaria síntesis, vamos a exponer a continuación algunos consejos sobre de los ejercicios que suelo practicar en este tipo de sesiones. Antes dejadme deciros algunas cosas en relación a esto.

      Los ejercicios de chi kung pueden realizarse en posturas variadas:
      • Generalmente, se realizan de pie, con la piernas abiertas a la anchura de los hombros y las rodillas flexionadas.
      • Pero también se pueden realizar estando sentados en una silla con la espalda erguida y los pies bien apoyados sobre el suelo.
      • E incluso tumbados en el suelo (sobre una colchoneta) boca-arriba.

      Ejercicios de chi kung hay muchos y sus aplicaciones variadas. Hay ejercicios de chi kung para conservar la salud, para la longevidad, para curar o tratar determinadas enfermedades, ejercicios específicos para una zona concreta del cuerpo, incluso para este o ese órgano, hay también ejercicios de orientación marcial o defensiva, para desarrollar la fuerza interior, para...esto y aquello. Tanta variedad y aplicación, puede hacernos sentirnos perdidos, sin saber bien por donde empezar, creyendo necesario la orientación de alguien, un monitor o maestro, que nos oriente y nos guíe.

      Ahora bien, siendo consciente que no todo el mundo tiene la suerte de tener alguien cercano y disponible para que le enseñe estas cosas, me he propuesto en este artículo hacerte comprender que tú puedes ser tu propio maestro y arreglártelas para practicar chi kung.

      [1][2][3]

      Ejercicios de Chi Kung (3).

      A continuación, unos vídeos con ejercicios de chi kung que espero te sirvan de inspiración para crear tus propios ejercicios. Recuerda: esa es la meta.

      EJERCICIOS CHI KUNG PARA CONSERVAR Y MEJORAR LA SALUD.

      EJERCICIOS CHI KUNG DE APLICACIÓN MARCIAL (defensa personal).

      [1][2][3]

      Ejercicios de Chi Kung (2)

      En primer lugar, si estás leyendo este post es porque, aparte que te interesa el tema, tienes un ordenador a mano. Si tienes un ordenador a mano puedes buscar información (yo lo hago en Google) y vídeos (por ejemplo en You Tube) sobre este tema. Yo te ofreco en esta entrada algunos vídeos que me parecen interesantes, pero seguro que si buscas bien encontrarás otros mejores. Estos vídeos contienen ejercicios de chi kung.

      Una vez que hayas visto varios vídeos y te hayas quedado con la dinámica general de los mismos, es cosa de ponerse manos a la obra y practicar. La idea es que te sirvan de inspiración para crear tus propios movimientos de chi kung.

      Presta atención a lo siguiente: Si ya practicas tai chi, sea el estilo que sea, y conoces secuencias de movimientos, ya puedes empezar a practicar chi kung. Tan solo tienes que dividir la secuencia de movimientos en cada uno de ellos y practicar cada movimiento por separado. Para ello, simplemente, tienes que repetirlo varias veces, una y otra vez, tratando de acompasar el movimiento con la respiración, para que salga naturalmente, sin forzar. Una vez que lo hayas repetido 8-10 veces hacia el lado derecho o con el lado derecho del cuerpo prueba a realizarlo hacia el lado izquierdo o con el lado izquierdo del cuerpo. Después, cambia de movimiento y repíte el ciclo. Te aseguro que funciona. Al cabo de un tiempo, habrás puesto en practica diferentes ejercicios de chi kung y escogerás aquellos que mejor te van, habiendo creado tu propia rutina de ejercicios. Esta es la meta.

      Ten en cuenta lo siguiente, según mi punto de vista, una sesión de chi kung se divide en 4 fases (por este orden):

      • Ejercicios de toma de contacto con uno mismo. Estos ejercicios están orientados a movilizar articulaciones y liberar tensiones musculares, también para darnos cuenta de si estamos con las pilas cargadas (estoy nervioso, pletórico, inquieto) o si necesitamos cargarlas (estoy bajo, sin ganas de nada...).
      • Ejercicios para renovar y equilibrar la propia energía interna. Son ejercicios para liberar energía (en caso de que sintamos que necesitamos expulsarla) o para captarla del exterior, del entorno e interiorizarla. Dentro de esta fase incluyo ejercicios de movilización de la energía por los diferentes segmentos corporales. Conjunto de ejercicios para hacer circular la propia energía interna por los brazos, los antebrazos, las manos y los dedos, por la parte anterior del tronco y por la espalda hasta el cuello y la cabeza, por las extremidades inferiores, de los muslos a los pies y los dedos y a la inversa.
      • Aplicación marcial de la energía en técnicas de ataque (golpeos, empujones, etc) y defensa (bloqueos, lanzamientos, etc), tanto a mano vacía como con el manejo de armas.
      • Ejercicios de vuelta a la calma. Conjunto de ejercicios para relajar la musculatura y las tensiones musculares, para calmar la respiración y para conservar un estado mental de quietud, paz y sosiego para el resto del día.

      [1][2][3]

      sábado, 3 de enero de 2009

      El Trabajo con la Energía en el Tai Chi.

      (Maestro practicando "chi kung").

      Chi kung” (viene de Chi “energía” y Kung “trabajo”) significa literalmente “trabajo con la energía”.

      Si observamos una clase de chi kung nos daremos cuenta que se trata, a priori, de una serie de ejercicios que se realizan sobre el mismo sitio (apenas hay desplazamiento) y que consisten en realizar movimientos segmentarios (de una o varias partes del cuerpo: brazos, brazos y piernas, etc) o globales (de la totalidad del cuerpo) acompasados con una respiración lenta y profunda.

      El practicante de chi kung centra su atención en la respiración y en las sensaciones internas que se generan en el cuerpo al mover las diversas partes del cuerpo. Algunos dicen que se trata de darse cuenta y movilizar, a voluntad e intencionadamente, la energía interna del propio cuerpo y hacerla fluir por distintos segmentos corporales.

      Esta movilización de la energía tiene dos aplicaciones beneficiosas:
      • Según la medicina tradicional china, una enfermedad vendría originada por el estancamiento de la energía interna en una zona determinada del cuerpo (zona enferma). Así pues, practicar chi kung, esto es movilizar a voluntad la energía interna por las diversas partes del cuerpo, previene el estancamiento de energía y, por tanto, previene y cura determinadas enfermedades.
      • La segunda consecuencia está relacionada directamente con la defensa personal. Practicar chi kung ayuda a saber generar y concentrar la energía en aquellas partes de nuestro cuerpo que deseamos a la hora de realizar técnicas de ataque y defensa. Por ello, el chi kung es una parte fundamental del tai chi (dado que el tai chi es un arte marcial).

      (Ejemplo de un ejercicio de chi kung).

      Ten en cuenta lo siguiente, según mi punto de vista, una sesión de chi kung se divide en 4 fases (por este orden):
      • Ejercicios de toma de contacto con uno mismo. Estos ejercicios están orientados a movilizar articulaciones y liberar tensiones musculares, también para darnos cuenta de si estamos con las pilas cargadas (estoy nervioso, pletórico, inquieto) o si necesitamos cargarlas (estoy bajo, sin ganas de nada...).
      • Ejercicios para renovar y equilibrar la propia energía interna. Son ejercicios para liberar energía (en caso de que sintamos que necesitamos expulsarla) o para captarla del exterior, del entorno e interiorizarla. Dentro de esta fase incluyo ejercicios de movilización de la energía por los diferentes segmentos corporales. Conjunto de ejercicios para hacer circular la propia energía interna por los brazos, los antebrazos, las manos y los dedos, por la parte anterior del tronco y por la espalda hasta el cuello y la cabeza, por las extremidades inferiores, de los muslos a los pies y los dedos y a la inversa.
      • Aplicación marcial de la energía en técnicas de ataque (golpeos, empujones, etc) y defensa (bloqueos, lanzamientos, etc), tanto a mano vacía como con el manejo de armas.
      • Ejercicios de vuelta a la calma. Conjunto de ejercicios para relajar la musculatura y las tensiones musculares, para calmar la respiración y para conservar un estado mental de quietud, paz y sosiego para el resto del día.

      Si entrenamos 5 veces por semana, la frecuencia para practicar chi kung que recomiendo es de 1 vez a la semana. Si entrenamos tan solo 2 ó 3 veces veces/semana tendríamos que dedicarle 1 sesión/semana y combinar la práctica de chi kung con otros contenidos del tai chi.

      La práctica sistemática de chi kung complementa y forma parte integral del tai chi. Aporta al movimiento fuerza, coordinación, armonía y cuerpo. Un practicante de tai chi que realiza chi kung gana empaque, consistencia y contundencia en sus movimientos. Se nota, es algo que salta a la vista.

      Articulos relacionados: Ejercicios de Chi Kung.

      Las Transiciones en Tai Chi.

      Por “Transición” entiendo el cambio de una postura a otra. Generalmente, implica un desplazamiento corporal de un lugar A a otro B. Más sencillo todavía, las transiciones consisten simplemente en desplazarse por el espacio cambiando de postura.

      Si se me permite, diré que la principal diferencia entre el "tai chi" y el "chi kung" consiste precisamente en las transiciones. En el tai chi hay transiciones (desplazamientos) mientras que en el chi kung, no. En el chi kung hay cambios de postura, pero el desplazamiento es mínimo.

      Por tanto, si el aprendizaje de las posiciones de piernas resulta básico para posteriores aprendizajes de tai chi, también lo es el aprendizaje de las transiciones entre unas posturas y otras.

      En tai chi hay transiciones naturales y armónicas y otras que resultan ser más forzadas y antinaturales. Esto es debido a que hay una serie de principios de desplazamiento que de manera más o menos implícita vienen recogidos en cada una de las formas (taos) de los estilos de tai chi.

      También podemos clasificar las transiciones según sean premeditadas (formaciones geométricas) o aleatorias (improvisadas). Las premeditadas conviene entrenarlas frecuentemente, especialmente si somos principiantes en esto del tai chi; nos ayudará a sentar una buena base postural. Sin embargo, no conviene olvidarse del entrenamiento de las transiciones aleatorias o improvisadas, porque moverse conforme al ritmo interior y la propia inspiración refleja el nivel de habilidad y asimilación del practicante de tai chi.

      A partir de estas posturas básicas podemos jugar y elaborar diversas trayectorias (formaciones geométricas) al desplazarnos por el espacio inmediato:
      • En línea recta, avanzado y retrocediendo.
      • Hacia los laterales: hacia la derecha e izquierda.
      • En forma de cruz: combinación de las dos trayectorias anteriores.
      • En forma circular.

      • En forma cuadrada o de rectángulo.

      • En forma de estrella.
      • En forma aletoria: sin ninguna forma geométrica premeditada.

      viernes, 2 de enero de 2009

      Posiciones Básicas de Piernas en Tai chi.

      Las posiciones básicas de las extremidades inferiores en tai chi son 6:
      • Posición del caballo. Pies separados un metro el uno del otro y con los dedos mirando hacia el frente, rodillas flexionadas, cadera baja y espalda recta.
      • Posición de arco y flecha. Un pie adelantado y el otro atrasado. El pie adelantado mira hacia el frente, mientras que el pie atrasado está apoyado totalmente en el suelo girado hacia el exterior unos 90 grados (como formando una “L” imaginaria). La rodilla de la pierna adelantada flexionada unos 90 grados y la de la pierna atrasada estirada. El tronco erguido descansa sobre las piernas lo más relajado posible.
      • Posición 70/30. El peso del cuerpo recae en un 70% sobre la pierna de atrás y en un 30 % sobre la de delante. El pie adelantado está apoyado sobre el suelo tan sólo por la parte delantera y mira hacia el frente, ligeramente girado hacia el interior, mientras que el pie atrasado está totalmente apoyado en el suelo y girado hacia el exterior unos 45 grados. Ambas rodillas están flexionadas. El tronco permanece erguido pero relajado.
      • Posición de la grulla (a pata coja). El peso del cuerpo recae sobre la pierna de apoyo en el suelo. El pie mira hacia delante y la rodilla queda ligeramente flexionada (así da mayor sensación de estabilidad). El pie que no apoya queda situado frente a la rodilla, con la punta de los dedos mirando hacia el suelo y el empeine totalmente extendido (como tratando de proteger a la rodilla). La rodilla de la pierna que no apoya está totalmente flexionada. El tronco erguido y la cadera ligeramente bajada.
      • Posición defensiva baja. Ambos pies apoyados totalmente sobre el suelo. Una rodilla totalmente flexionada y la otra estirada. Aunque el tronco descansa sobre ambas piernas, lo descansa sobre todo sobre la pierna flexionada.
      • Cruce de piernas: Los pies quedan cruzados uno delante del otro, de tal manera que los talones de ambos pies tienden a estar más separados que los dedos. Las rodillas muy flexionadas y el tronco erguido pero con la cadera muy baja.
      A continuación ofrezco una sencilla clasificación de las posturas anteriores según varios criterios:
      • Nivel de ejecución.

      • Finalidad.
      • Estabilidad.

      Articulos relacionados: Las Transiciones en Tai Chi.

      jueves, 1 de enero de 2009

      Ejemplo de una Sesión de Trabajo Postural.

      (El trabajo postural es la base de los futuros aprendizajes de tai chi).

      El trabajo postural es la base del tai chi. Forma parte muy importante de las sesiones para principiantes, pero también lo es para los practicantes ya iniciados.

      Además de conseguir fortalecer las piernas de manera excelente, los ejercicios de trabajo postural consiguen dotar al practicante de la base sobre la que se irá construyendo el resto de contenidos de aprendizaje de tai chi. Sin la adquisición de una buena base postural, todo lo demás fallaría. Este contenido de aprendizaje es similar a las columnas que sustentan un edificio, a las vigas que lo mantienen de pie; sin ellas, el edificio entero se vendría abajo.

      Un aprendizaje sólido de las posturas básicas, especialmente del tren inferior (de las extremidades inferiores) garantiza estabilidad y equilibrio en nuestros movimientos (enraizamieneto postural). Esta estabilidad es fundamental a la hora de aplicar la energía en diversas técnicas de ataque (patadas, puñetazos, empujones...). Sin una postura estable y bien aferrada al suelo, no hay ni puede haber una buena aplicación de la energía.

      Dentro de una misma sesión, el trabajo postural de piernas lo distribuyo de la siguiente manera:

      A.) Posiciones estáticas: Se trata de permanecer un tiempo fijo (unos minutos) en una misma posición, procurando la máxima relajación corporal y mental. Se repite dos veces con cada postura, descansando unos minutos (uno o dos) entre repetición y repetición. Después, cambiamos de postura y se vuelve a repetir el ciclo. En total, este apartado puede llevarnos unos 10 minutos.

      B.) Posiciones dinámicas: Dentro de este apartado, distingo 3 fases. El tiempo estimado para trabajar cada una de ellas será de unos 10 minutos. Las fases son las siguientes:

      • Transiciones reiteradas: Se trata de desplazarse haciendo figuras geométricas repitiendo una y otra vez la misma postura. Por ejemplo, podemos desplazarnos en línea recta hacia delante y hacia atrás, hacia la derecha y hacia la izquierda, haciendo un cuadrado en un sentido y en el otro, haciendo una cruz (adelante-atrás, derecha-izquierda), etc.
      • Transiciones mediante combinaciones simples: Consiste en desplazarse mediante combinaciones simples de dos posturas básicas. Al igual que en el caso anterior, podemos desplazarnos sistemáticamente por el espacio inmediato realizando figuras geométricas.
      • Transiciones improvisadas: Se trata de realización combinaciones más complejas de posturas básicas procurando no pensar en lo que hacemos, sencillamente dejándose llevar por la inspiración del momento.

      Por tanto, las fases y el tiempo dedicado a trabajar en una sesión de trabajo postural quedaría como sigue:

      Si entrenamos 5 días a la semana, la sesión de trabajo postural debe realizarse con una frecuencia de una vez a la semana. Lógicamente, si entrenamos tan sólo 2 ó 3 veces a la semana, entonces no podríamos dedicarle una sesión entera al trabajo postural, habría que combinar en una misma sesión el trabajo postural con otros contenidos de tai chi.