martes, 17 de noviembre de 2009

Nada Importa Nada.


("Tai Chi" by Apoy).

Se dice que “si no acabas con los malos hábitos, ellos acabarán contigo”. Por eso mismo, los buenos hábitos son un tesoro; no tendríamos que perderlos nunca. Practicar algún tipo de deporte o actividad física de madera moderada y sistemática es uno de esos buenos hábitos.

Practicar tai chi asiduamente es recomendable. Yo lo practico casi a diario. En mis malos momentos me sirve de refugio y también de evasión y olvido. Sé que me va bien y, por tanto, no hay ningún motivo que justifique su abandono. En otoño, con la caida de la hoja y el empeoramiento generalizado del tiempo (en el hemisferio norte, al menos), es fácil también caer en el desánimo y la depresión. Hay menos horas de luz, los días grises abundan más, el frío relega el verano a un recuerdo ya más o menos lejano y eso acaba por pasarnos factura a nivel psíquico y emocional.

Mantenernos fieles a la práctica de alguna actividad (como el tai chi) año tras año, nos ayuda a pensar que algunas cosas nunca cambiarán y a conservar algo de nosotros inmutable más allá del paso del tiempo. Es cierto, nos hacemos mayores, ¿qué queda del que fuimos antaño? Siendo fieles a la práctica del tai chi (o a cualquier otro tipo de hábito saludable) fomentamos en nosotros esa idea de permanencia, de que hay algunas cosas que nunca cambiarán.

La vida duele en ocasiones, nos da palos que hemos de saber encajar para poder seguir adelante. Por eso, amigo-a mío-a necesitas algo que te ayude a aliviar ese dolor, que te libere de tu pena. A mí me funciona salir al parque a tomar el aire y disfrutar del paisaje mientras practico tai chi. Me da estabilidad, sosiego, equilibrio y me evidencia algo importante: no todo va mal.

Así que, yo seguiré adelante con mi tai chi a la espera de mejores vientos y recordaré siempre algo que una vez oí decir a Sánchez Dragó en “Negro sobre blanco" (programa de tv): Yo en mi casa tengo una pancarta que dice en letras grandes: “Nada importa nada”.

Un abrazo a todos-as y buena práctica amigos-as.



9 comentarios:

Jordi dijo...

Yo suelo hacer lo siguiente:

Cerca de mi casa hay una montaña conocida como "Bartolo". Dejo el coche en la falda y subo hasta su cima (unos 5 Km). Contemplo en paisaje (a un lado la Plana de Castellón y el mar, al otro el interior de la provincia, con el Penyagolosa al fondo). Mientras se pone el sol, medito. A continuación, ya bajo un cielo azul oscuro con tintes violáceos, desciendo lentamente, paseando...como queriendo eternizar la caminata. A mitad camino las estrellas ya me acompañan. Al fondo y sobre el mar, pequeñas luces de los pesqueros y las luces intermitentes del faro.

Un abrazo.

Javier dijo...

Me quedo con eso de que quedarás tú o tus malos hábitos y, con respecto a eso de que no importa nada. Los místicos de cualquier tiempo y origen religioso nos enseñan a buscar lo permanente en el cambio, el Ser.

Un abrazo... y tendremos que ser más sabios compañero porque el devenir aumenta la ilusión del maya del mundo.

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

JORDI,sencillamente, idílico. ¡Qué sería de nosotros sin esos momentos excepcionales! Son como medidina, tienen la propiedad de curarnos por dentro, de darnos fuerza y ánimo para seguir adelante unos días o unas semanas más.

No lo dejes de hacer nunca. Si te funciona sigue haciéndolo. Es un favor que te haces a ti mismo, un premio después de tener que aguantar todo lo que hay que aguantar un día y otro día y otro día....

Un fuerte abrazo, amigo.

Vanetai dijo...

A mi la rutina de los entrenamientos me sacan de esos pensamientos recurrentes sobre todo en malos momentos donde la vida aprieta esperando que no ahogue.
Practico diariamente y estoy de acuerdo totalmente en eso de crear buenos hábitos y que te acompañen cuando año a año cuando se caen las hojas y la apatía pesa, cuando florecen los cerezos alterando nuestro corazón, cuando el frío duele hasta que consigues calentarte o cuando el sol te derrite en agua que ya no tienes. Pero sabes cuando pienso en un refugio para pasar esos palos de la vida es en el mar donde está mi morada. Cuando no puedo nadar o submergirme en sus profundidades que me llenan de un silencio adictivo e ingrávido me siento en la arena, dejo que el viento me acaricie la cara , que consuelo aunque corte el viento, miro al horizonte y se me pierde la mirada respirando solo paz, incluso en la complicidad y confianza entre dos buenos amigos a veces le devuelvo algunas lágrimas que tanto me cuestan derramar.

Un abrazo compañero y buenas noches que hoy vengo tarde... ya ves que yo breve ni durmiendo, jaja
No te lo vas a creer pero son la 1:11 y tengo a Bueafuente de fondo y está entrevistando a Sánchez Dragó. ¿Casualidad? y está cantando una ranchera ¿?¿?¿

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

VANETAI, sí, casualidad. Tu refugio también me gusta: el mar...Desde luego es un lugar hermoso para aliviar las penas y recargar las pilas.

¿Sabes algo? Estaba despierto chateando anoche cuando recibí tu mensaje. Así que ya ves, Somos dos noctámbulos, jajajaja Un fuerte abrazo, Vane.

Margot dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. La practica de un deporte, su disciplina, ayuda a no caer en el camino más fácil que, en ocasiones, es el desanimo... cuando las cosas no nos van del todo bien... Si a eso le sumas un entorno favorable, alguien que sepa escucharte; alguien amable, que te tienda su mano, la combinación acaba por ser perfecta... El nivel de endorfinas aumenta en la misma proporción que lo hace la sensación de bienestar.


Lo mejor es sentirse libre y en medio de esa libertad disfrutar de todo cuanto nos hace sentir bien, esas podrían ser las pequeñas -gran- cosas con las que nos compensa la vida.

Un abrazo inmenso.

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

MARGOT, cuando la vida nos viene de espalda y nos muestra su lado más amargo ¿qué hacer?, ¿dónde refugiarnos? En los amigos, en la gente que, de verdad, nos quiere. Pero... ¿y si no sabemos abrirnos a los demás para contarles nuestra amargura o sencillamente no queremos hacerles más daño y nos tragamos ese terrible dolor? Es entonces cuando necesitamos un desahogo, un modo de liberar toda esa tensión interior acumulada que sólo nos crea malestar. Es ahí donde juega un papel fundamental los buenos hábitos, salir y practicar algún tipo de actividad física. Funciona muy bien y lo sé por experiencia.

Otro inmenso abrazo para tí. Sabias palabras las tuyas.

;-)

yguana rosa dijo...

‎"Cuando un arcoíris aparece claramente en el cielo, puedes ver sus hermosos colores, pero no puedes usarlo como una prenda para vestirte o ponértelo como adorno. Surge como un conjunto de varios factores, pero no hay nada que pueda asirse. De la misma forma, los pensamientos que surgen en la mente no tienen existencia tangible o solidez intrínseca. No hay una razón lógica por la que los pensamientos, que no tienen substancia, puedan tener tanto poder sobre de ti, ni tampoco hay una razón por la que te tengas que convertir en su esclavo"

Kyabje Dilgo Khyentse Rinpoche

Profundo y gran abrazo.

Yo, Samurai. dijo...

El problema, una vez más (como tantas otras), son los apegos yguana. Nos anexamos o adherimos pegatinas a la piel del alma que, luego, son difíciles de arrancar. Este es el problema. Todo un reto a superar.

Abrazo grande, yguana :)

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