lunes, 23 de noviembre de 2009

De lo Concreto a lo Abstracto.



(Para poder dibujar un árbol, primero hay que haberlo visto antes)


El objetivo de esta entrada es evitar en la medida de lo posible que se cometa un error en el proceso de enseñanza del tai chi por parte de los maestros o instructores a la hora de enseñar este arte marcial a los discípulos principiantes.

Es corriente, normal, pero nada deseable, que según llega la persona principiante y tras la realización de un calentamiento y algunos ejercicios de trabajo con la energía (chi kung) se le introduzca en el aprendizaje de las formas (taolu) a base de acortar la secuencia completa de movimientos en secuencias más cortas, movimiento a movimiento, y que lo repita hasta que consiga aprenderlo. Hasta aquí todo parece bien, pero.... es un error. ¿Por qué?

La razones son las siguientes:
  • Esa forma de moverse dista mucho de los movimientos que normalmente viene realizando en la vida cotidiana.
  • Esta falta de familiaridad se tornará en poca coordinación a la hora de ejecutar las secuencias motrices, en falta de orientación, en posturas poco o nada ortodoxas ni adecuadas, etc.

Total que es normal que el alumno-a se platee ni no se habrá equivocado al elegir practicar tai chi porque aquello le resulta bastante complicado. La desorientación y la torpeza motriz hacen mella y pueden desilusionar a más de uno.

Claro, plantear así la enseñanza del tai chi a un recién llegado no es lo más conveniente. Es un error por parte del instructor o del maestro tratar de transmitir sus conocimientos de esta manera. Es como si tratásemos que alguien dibuje un árbol sin haber visto nunca antes uno.

Existe un principio de enseñanza que es con el que he titulado esta entrada que debe aplicarse siempre, especialmente con aquellas personas recién llegadas al mundo del tai chi, es el principio de "Enseñar desde lo Concreto a lo Abstracto”. A continuación lo explico.

Este principio consiste en enseñar los movimientos desde su aplicación real como técnica de defensa o ataque contra un adversario, para que vea claramente y comprenda sin dificultad el movimiento de la forma (taolu) para después, tratar de ejecutarlo ya sin la presencia del adversario por su cuenta y de la mejor manera posible. Osea que primero la aplicación real (fase concreta) y más tarde su ejecución en solitario (fase abstracta).

Procediendo de este modo, y siguiendo con el ejemplo anterior de dibujar el árbol, una vez que el dibujante primerizo ha dibujado ya varias veces el árbol con el modelo presente, está ya en disposición de dibujarlo tirando de imaginación, visualizándolo en su mente y sin necesidad de tener presente al modelo. Volviendo al tai chi, conseguimos que el aprendiz vea, comprenda e imagine que el movimiento a realizar es y sirve para algo más que complicarle la vida y puede que así, de paso, evitemos siquiera que pueda llegar a plantearse si se ha equivocado o no apuntarse a las clases de tai chi.


Un saludo a todos-as.


8 comentarios:

Josué dijo...

Hola

José... de verdad que me ha gustado mucho esta entrada, en los años que llevo de practicar artes marciales nunca me he topado con un Maestro que enseñe de esta manera. Recuerdo que a las primeras lecciones que fuí me sentí angustiado porque todos se movían fluidamente y sabían lo que hacían... yo me equivocaba a cada movimiento.

Es muy buena esta manera de enseñar, de lo concreto a lo abstracto... voy a usarlo con mis estudiantes.

Gracias José, gracias a tí las lecciones que imparto no son tan aburridas (en especial con los niños) gracias, gracias, gracias por tu exelente blog

Un gran abrazo desde Costa Rica

Josué

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

JOSUÉ, gracias atí por seguir el blog y por participar con tus comentarios. ¿Sabías que una de las mejores maneras de aprender algo, en este caso tai chi, es enseñándolo a los demás? Si te dedicas a enseñar a los demás seguro llegarás a ser un maestro estupendo. Mucho ánimo, Josué y muy buena práctica. Un abrazo.

Josué dijo...

Hola

Gracias por tus palabras Jose, son invaluables, no sé que más decirte que GRACIAS POR TU AYUDA amigo.

Un abrazo

Josué

alexav8 dijo...

Hola, es muy buena tu apreciacion, uno mejora en su práctica cuando enseña...allí se da cuenta del resultado, claro en otros items hablo yo....
Soy principiante en este arte marcial, recien comienzo y esto me ayudara a re-conocer al profe!!
gracias!!

Vanetai dijo...

José Antonio estoy totalmente de acuerdo con esta entrada... tus reflexiones me ayudan e inspiran siempre, muchas gracias. Yo intentó aprender y transmitir las aplicaciones marciales pero hay tanto trabajo. La mayor dificultad que encuentro es la poca conciencia corporal que tenemos todos por falta de una buena y/o continuada educación física, sin hablar de las condiciones de salud a veces tan dispares con las que tienes que lidiar. Además hacer entender que aún siendo un método terapéutico excelente para recuperar la salud sobretodo por el trabajo de Chi Kung es un arte marcial y aprenderlo completo es útil aunque tu intención no sea sacudir a nadie nunca, je je también es cierto que patosos lo somos todos al empezar cualquier empresa, la paciencia es esencial y buena maestra.

De lo concreto a lo abstracto... más que interesante.

Un fuerte abrazo!

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

VANETAI, gracias siempre por tus comentarios. Lo que dices es cierto, somos todos tan dispares que con frecuencia lo que le va bien a uno, no sirve para el otro. De ahí la necesidad de tratar de individualizar la enseñanza, de ser flexibles y de no tratar nunca de imponer nada a nadie. Lo ideal es ir probando con unos y otros hasta encontrar la mejor manera de transmitir los conocimientos y habilidades a los demás.

Desde mi punto de vista, y desde mi propia experiencia, insisto en que enseñar de lo concreto a lo abstracto facilita mucho la tarea del instructor o maestro. Un fuerte abrazo, Vane.

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

ALEXA, gracias a ti siempre. Me alegra que te gustara el blog. Todos con la práctica y el tiempo dejamos de ser principiantes, asi que mucho ánimo y siempre adelante. Un abrazo.

OSCAR dijo...

Jose Antonio, como estás:
leyendo tu entrada y algunos de los comentarios, como el de Josué, generé una posible respuesta al siguiente hecho: este año, en mi práctica de Tai Chi, casi todas las clases se acercaban personas interesadas que, por invitación del maestro/instructor, tomabn una primera clase gratuita "para ver de que se trataba". Siempre me pregunté porque casi todas esas personas no regresaban mas, evidentemente insatisfechas de la experiencia. Y pensaba que era una falla del maestro/instructor, que no le facilitaba al recién llegado su "afiliación" al grupo y a la práctica. Un abrazo.

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