domingo, 1 de noviembre de 2009

¿El Tai Chi se Olvida?




Como ya sebéis todos y todas una de las principales actividades del tai chi, sino la más caracterítica, es la realización de secuencias de movimientos. A estas secuencias más o menos largas se las llama “formas” o “taolu”; y es la imagen típica de la persona que practica sola en medio de un parque o plaza. Aprender una secuencia de estas, compuesta por un número variado de movimientos, lleva su tiempo y requiere repetir y repetir hasta asimilarlas perfectamente.

Hay actividades físicas como montar en bicicleta o aprender a nadar que una vez aprendidas no se olvidan nunca. Con el tai chi, ¿ocurre lo mismo? Una vez aprendes la forma completa, ¿puedes llegar a olvidarla? o, por el contrario, ¿se aprende de una vez por todas, para siempre?

Aquellos de vosotros y vosotras que habéis practicado tai chi o lo seguís haciendo y, por el motivo que sea, os habéis visto obligados a abandonarlo durante una temporada más o menos larga, seguro que ya tenéis la respuesta. Efectivamente, tras un periodo largo de “abstinencia”, las secuencias motrices se acaban olvidando. Pero.... algo queda.

A ese “algo” que queda y que no se olvida aunque pasen los meses, incluso los años, es a lo que yo llamo: “la esencia del tai chi”. Y es, a mi modo de ver, lo más importante. Hasta tal punto que, pasado el tiempo, si una persona que practicó tai chi durante cierto tiempo, lo retoma, enseguida vuelve a recuperar esas hermosas sensaciones derivadas de su práctica. Y tan importante es este “algo” inolvidable que sirve como muro de carga para, a partir del él, recontruir todo el aprendizaje.

Y es que “el cuerpo” tiene su memoria. Como un árbol de hoja caduca en otoño pierde sus hojas, así nosostros perdemos toda aquella información que no nos resulta nada relevante. Más el árbol conseva sus ramas, como nosotros recordaremos lo más esencial de la práctica del tai chi.


Un abrazo a todos y todas. Recuerda: “Nos seguimos la pista”.


12 comentarios:

Javier dijo...

Los que tocan algún instrumento musical y han pasado un tiempo sin hacerlo también han podido experimentar esa "memoria física". Es de lo más curioso contemplar tus manos sobre un teclado moviéndose "por su cuenta".

Un abrazo

Javi

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

JAVI, así es, es lo que llamamos "memoria cinestésica". Es algo parecido a conducir un avión con el piloto automático. Es el poso que queda tras dedicarle muchas horas de esfuerzo y tesón a la ejecución o realización de una actividad física. Si lo has experimentado, es una gozada ver cómo sin poner ninguna atención tu cuerpo se mueve sólo. En los atletas de larga distancia suele pasar que, tras una lesión que los han tenido apartados de las pistas durante una larga temporada, al reanudar los entrenamientos tienen que poner todo su empeño en correr más despacio de lo que su cuerpo les pide, o eso, o lesión asegurada.

Gracias, Javi por asomarte por aquí y comentar. Un abrazo, compañero.

Margot dijo...

Es cierto, cuanto dices: "el cuerpo tiene memoria". En ocasiones, casi sin darnos cuenta, nos movemos como si un movimiento llevase a otro y su vez, a otro... Esto también ocurre en espeleología; es como una secuencia, el cuerpo las tiene todas grabadas... "un árbol de hoja caduca que en otoño pierde sus hojas, pero al que aun le quedan ramas"

Un abrazo, José Antonio.

Jorge dijo...

JOSE ANTONIO, Me ha gustado la metáfora de las hojas y las ramas. Con tu permiso, lo usaré en clase. Un abrazo.

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

MARGOT y JORGE, me alegra que os haya gustado la frasecita del arbol y las ramas. Un fuerte abrazo para los dos.

Josué dijo...

Hola

Tienes mucha razón con lo que dices de la memoria corporal, en lo personal lo he vivido. Una vez dejé mi práctica de Taiji por 3 meses debido a situaciones personales que me impedían hacerlo. Luego, un día, volví a practicar... para mi tristeza había perdido mucha de mi elasticidad y demás. Luego de haber calentado empecé a practicar, estaba pensando en la forma, el movimiento que seguía... pero de un momento a otro mi mente quedó tranquila como antes, recordaba cada movimiento sin pensarlo. Al finalizar medité sobre lo que habia pasado, era como si mi cuerpo tuviera mente propia y se moviese por sí solo. Es algo que hoy día me cuesta entender... pero ya lo dice el refrán "Lo que bien se aprende, nunca se olvida".

Exelente entrada José, espero con muchas ganas la siguiente.

¡Saludos!

OSCAR dijo...

José Antonio, como estás: He leido el libro llamado "Zen en el Arte del Tiro co Arco" y creo que allí hay una posible respuesta al "olvido" de las "secuencias motrices" como tú las llamas y al posterior recupero de la "memoria corporal". Siempre la mente interfiere con los procesos corporales concientes: cuando andamos en bicicleta no "pensamos" en la sincronización de los movimientos: una vez aprendidos no los "pensamos" mas y el cuerpo "actúa" por si solo. Por mi experiencia en Tai Chi hace mucho tiempo practique una forma que luego "olvidé". Hoy estoy practicando otra y debo "pensar" en cada movimiento para seguir la secuencia. Alguna vez la tendré tan "in-corporada" (nunca mejor empleada esta palabra) que surgirá espontaneamente. Un abrazo.

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

JOSUÉ, verás yo me refería a cuando pasa tanto tiempo que se te acaba olvidando completamente la forma. Aún así, uno es capaz de ejecutar series de movimientos que, sin ajustarse a la forma para nada, tienen sentido. Incluso, con empeño y creatividad, uno puede llegar a inventarse una forma nueva. Es a este tipo de memoria al que me refiero. Es una especie de abecedario que una vez aprendido y asimilado, nos da la capacidad, pasados los años, de crear nuevas palabras (secuencias motrices, en nuestro caso).

Un abrazo, Josué. Gracias por darnos tu opinión al respecto.

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

OSCAR, también yo he leído este hermoso librito. Lo que tratas de explicarme es a lo que nosotros (profes de educac. física) llamamos "automatización motriz". Es exactamente lo que dices, una vez asimilas las maniobras, la conciencia deja de actuar y el cuerpo funciona como un avión en piloto automático. La meta del tai chi, como tantas otras actividades que llevamos a cabo a diario, es la automatización. Así nuestra capacidad mental queda liberada para poder hacer otras cosas a la vez.

Pero verás, me refiero a otro aspecto cuando hablo de "memoria corporal" o "memoria cinestésica". Se lo decía a Josué en el comentario anterior. Cuando uno abandona por completo la práctica del tai chi durante un periodo largo de tiempo (años), la forma se olvida por completo. Las secuencias motrices ya no se recuerdan de ningún modo. Sin embargo, aquello que una vez aprendimos, queda grabado a fuego en nuestro sistema nervioso. Es como si aunque se nos haya olvidado el poema, incluso las oraciones sueltas, aún conserváramos muy arraigado en nuestro interior las vocales. Con ellas, somos capaces de construir palabras y con las palabras oraciones. Claro, estas oraciones nada tienen que ver con el poema del principio, pero... no deja de ser bello. Y lo mejor, creado por uno mismo.

Espero haberme explicado algo mejor. No sé... quizás no sepa hacerlo mejor. Recibe un fuerte abrazo, Oscar.

OSCAR dijo...

Jose Antonio:
hermosa la metáfora de las vocales. Me di cuenta que tan solo "Hay que volver a enlazarlas". Seguimos en contacto.

Vanetai dijo...

Jose Antonio te explicas de maravilla, jeje.

Yo también he tenido esa sensacón cuando dejé de entrenar durante algún tiempo, es más aprendí alguna forma corta que ya ni recuerdo por falta de tiempo para precticarla pero en esencia las ramas o raíces no se han olvidado.

El viernes me areglan por fin el ordenador. Espero volver a la tranquilidad, sabes tu página me tarda horrores en cargarse y me da errores. Un fastidio...
He visto que este maravilloso rincón hizo un año, a pesar de que sea tarde quería felicitarte por todo el trabajo compartido y desearte que por muuuchos años más... y que yo los vea jeje

Un abrazo enorme! Y te sigo la pista...

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

VANETAI, muchas gracias por tus felicitaciones. Respecto a que tarda horrores en cargar la página, también me pasa a mí. Tengo un portaátil de hace ya 7 años y te entiendo. Más que un ordenador, es una máquina para desarrollar la paciencia. Estoy por comprarme uno nuevo, porque esto de esperar... me desespera.

Me alegra mucho compartir contigo, y lo sabes. Una vez más, gracias. Un fuerte abrazo.

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