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Mi Diario de Tai Chi.

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miércoles 2 de diciembre de 2009

Despedida y Cierre.

Sí amigos-as, he decido no seguir con el blog, abandonarlo  y no volver a publicar nada más en él por causas personales. Pero no deseo marcharme sin agradeceros a todos-as vuestros comentarios, vuestras sugerencias, vuestro seguimiento y amistad. Gracias por haber estado ahí, gracias de corazón. Os deseo mucha suerte y que todo os vaya muy bien. Un abrazo sincero:

José Antonio.

viernes 27 de noviembre de 2009

De Aprendices Novatos y Maestros.



(No infravaloréis a los nuevos alumnos, no hagáis que se sientan invisibles entre los demás, no les ignoréis.).


Lo sufrí en mis propias carnes. Cuando llegué por vez primera al gimnasio para aprender tai chi, lo recordaré siempre, el maestro me saludó, me presentó al grupo y siguió dando la clase como si tal cosa. Es decir, desaparecí entre el grupo, como si, de repente, me hubiera vuelto invisible. Claro, perdido como estaba, me limité a hacer lo que veía que los demás hacían. Después, llegado el momento de practicar las formas (secuencias de movimiento), el maestro me asignó un compañero, con más nivel que yo evidentemente, para que tratara de corregirme y enseñarme los primeros pasos. El profesor parecía consagrarse a los alumnos-as más aventajados, con más experiencia, que más sabían. Esto se repetió todos los días, día tras día.

Ahora, si lo analizo con el paso de los años y contando con la experiencia que tengo como maestro, veo que aquello no es lo más conveniente desde un punto de vista didáctico. Yo, desde luego, ni lo hago ni lo haría así. Porque si hay alguien que necesita de la ayuda de los demás ese es el aprendiz primerizo. Los que más saben necesitan menos ayuda, pueden ser más autónomos debido a su mayor experiencia; pero los novatos (y todos lo hemos sido en algún momento de nuestras vidas) necesitamos la manos expertas del maestro que nos guíe y oriente, especialmente al comienzo de esta larga andadura que es el aprendizaje del tai chi.

Es un error desembarazarse del alumno novato asignándole un ayudante improvisado de la clase pensando que, por el mero hecho de saber algo más que el pardillo de turno, está capacitado para enseñarle. Enseñar a alguien requiere tener, cuanto menos, cierto nivel de destreza y alguna experiencia enseñando. Además, siendo estricto, la labor de enseñar es del instructor, para eso le pagan; los alumnos estamos para recibir la enseñanza de maestro, no para impartirla a nadie.

Así que, queridos maestros-instructores, si lo que deseáis es enganchar a aquellas personas que asisten por primera vez a vuestras clases, si no queréis perderlas, entonces tratadles como se merecen, incluso mimarles, que vean que estáis ahí para ayudarles. Ellos necesitan sentirse seguros en este nuevo y apasionante camino que es el aprendizaje del tai chi chuan. No infravaloréis a los nuevos alumnos, no hagáis que se sientan invisibles entre los demás, no les ignoréis. No os limitéis a darle la mano para saludarle, dádsela también para saber que no le vais a dejar solo, que puede contar con toda vuestra ayuda y apoyo.

Un abrazo a todos-as.


lunes 23 de noviembre de 2009

De lo Concreto a lo Abstracto.



(Para poder dibujar un árbol, primero hay que haberlo visto antes)


El objetivo de esta entrada es evitar en la medida de lo posible que se cometa un error en el proceso de enseñanza del tai chi por parte de los maestros o instructores a la hora de enseñar este arte marcial a los discípulos principiantes.

Es corriente, normal, pero nada deseable, que según llega la persona principiante y tras la realización de un calentamiento y algunos ejercicios de trabajo con la energía (chi kung) se le introduzca en el aprendizaje de las formas (taolu) a base de acortar la secuencia completa de movimientos en secuencias más cortas, movimiento a movimiento, y que lo repita hasta que consiga aprenderlo. Hasta aquí todo parece bien, pero.... es un error. ¿Por qué?

La razones son las siguientes:
  • Esa forma de moverse dista mucho de los movimientos que normalmente viene realizando en la vida cotidiana.
  • Esta falta de familiaridad se tornará en poca coordinación a la hora de ejecutar las secuencias motrices, en falta de orientación, en posturas poco o nada ortodoxas ni adecuadas, etc.

Total que es normal que el alumno-a se platee ni no se habrá equivocado al elegir practicar tai chi porque aquello le resulta bastante complicado. La desorientación y la torpeza motriz hacen mella y pueden desilusionar a más de uno.

Claro, plantear así la enseñanza del tai chi a un recién llegado no es lo más conveniente. Es un error por parte del instructor o del maestro tratar de transmitir sus conocimientos de esta manera. Es como si tratásemos que alguien dibuje un árbol sin haber visto nunca antes uno.

Existe un principio de enseñanza que es con el que he titulado esta entrada que debe aplicarse siempre, especialmente con aquellas personas recién llegadas al mundo del tai chi, es el principio de "Enseñar desde lo Concreto a lo Abstracto”. A continuación lo explico.

Este principio consiste en enseñar los movimientos desde su aplicación real como técnica de defensa o ataque contra un adversario, para que vea claramente y comprenda sin dificultad el movimiento de la forma (taolu) para después, tratar de ejecutarlo ya sin la presencia del adversario por su cuenta y de la mejor manera posible. Osea que primero la aplicación real (fase concreta) y más tarde su ejecución en solitario (fase abstracta).

Procediendo de este modo, y siguiendo con el ejemplo anterior de dibujar el árbol, una vez que el dibujante primerizo ha dibujado ya varias veces el árbol con el modelo presente, está ya en disposición de dibujarlo tirando de imaginación, visualizándolo en su mente y sin necesidad de tener presente al modelo. Volviendo al tai chi, conseguimos que el aprendiz vea, comprenda e imagine que el movimiento a realizar es y sirve para algo más que complicarle la vida y puede que así, de paso, evitemos siquiera que pueda llegar a plantearse si se ha equivocado o no apuntarse a las clases de tai chi.


Un saludo a todos-as.


martes 17 de noviembre de 2009

Nada Importa Nada.


("Tai Chi" by Apoy).

Se dice que “si no acabas con los malos hábitos, ellos acabarán contigo”. Por eso mismo, los buenos hábitos son un tesoro; no tendríamos que perderlos nunca. Practicar algún tipo de deporte o actividad física de madera moderada y sistemática es uno de esos buenos hábitos.

Practicar tai chi asiduamente es recomendable. Yo lo practico casi a diario. En mis malos momentos me sirve de refugio y también de evasión y olvido. Sé que me va bien y, por tanto, no hay ningún motivo que justifique su abandono. En otoño, con la caida de la hoja y el empeoramiento generalizado del tiempo (en el hemisferio norte, al menos), es fácil también caer en el desánimo y la depresión. Hay menos horas de luz, los días grises abundan más, el frío relega el verano a un recuerdo ya más o menos lejano y eso acaba por pasarnos factura a nivel psíquico y emocional.

Mantenernos fieles a la práctica de alguna actividad (como el tai chi) año tras año, nos ayuda a pensar que algunas cosas nunca cambiarán y a conservar algo de nosotros inmutable más allá del paso del tiempo. Es cierto, nos hacemos mayores, ¿qué queda del que fuimos antaño? Siendo fieles a la práctica del tai chi (o a cualquier otro tipo de hábito saludable) fomentamos en nosotros esa idea de permanencia, de que hay algunas cosas que nunca cambiarán.

La vida duele en ocasiones, nos da palos que hemos de saber encajar para poder seguir adelante. Por eso, amigo-a mío-a necesitas algo que te ayude a aliviar ese dolor, que te libere de tu pena. A mí me funciona salir al parque a tomar el aire y disfrutar del paisaje mientras practico tai chi. Me da estabilidad, sosiego, equilibrio y me evidencia algo importante: no todo va mal.

Así que, yo seguiré adelante con mi tai chi a la espera de mejores vientos y recordaré siempre algo que una vez oí decir a Sánchez Dragó en “Negro sobre blanco" (programa de tv): Yo en mi casa tengo una pancarta que dice en letras grandes: “Nada importa nada”.

Un abrazo a todos-as y buena práctica amigos-as.



viernes 13 de noviembre de 2009

Ejercicio de Conducción de Pelota por el Cuerpo.

Hoy os presento un ejercicio muy completo. Se puede utilizar a modo de calentamiento en las sesiones de tai chi o bien después del calentamiento, en la parte central de la sesión.

Es muy últil, sirve para:
  • Movilizar absolutamente todas las articulaciones del cuerpo: cuello, hombros, codos muñecas, dedos, cintura, rodillas, tobillos... desentumeciendo el cuerpo, deshaciendo nudos y favoreciendo el aumento de temperatura corporal.
  • Aprender a movilizar los diferentes segmentos corporales de manera coordinada mediante la realización de “movimientos ondulatorios”.

Hay dos posibilidades a la hora de realizar este ejercicio:
  • 1.) Con una pelota de caucho y la ayuda de un compañero-a.
  • 2.) Sin la pelota y sin la intervención de otras personas.

1.) Con una pelota de caucho y la ayuda de un compañero-a.
  • Material: Una pelota de caucho normal y corriente. Dos personas: Una se limita a sujetar la pelota con las manos pegada al cuerpo del compañero-a. La otra, trata de hacer rodar la pelota por diferentes partes de su cuerpo. a base de pequeños impulsos y movilizaciones, sin utilizar en ningún momento sus propias manos.
  • La velocidad de ejecución: Movimientos lentos pero continuos, sin pausas.
  • Tipo de movimientos: Ondulatorios, es decir, aquellos donde los diferentes segmentos corporales se van moviendo secuencialmente; por ejemplo: hombro, brazo, codo, antebrazo, muñeca, manos y, finalmente, dedos.

La posibilidades son muchas a la hora de hacer rodar la pelota por el cuerpo:
  • Alrededor del cuello, en un sentido u otro.
  • Del cuello a la parte alta de la cabeza y a la inversa, por la parte de la nuca o por los laterales derecho e izquierdo de la cabeza.
  • Del hombro a las manos y de las manos al hombro, rodando la bola siempre por la parte superior de los miembros superiores.
  • Desde la parte alta de la espalda hasta la parte baja y a la inversa.
  • Lo mismo por la parte anterior del tronco, desde el pecho al abdomen y de este al pecho.
  • Alrededor de la cadera, en un sentido y otro.
  • Desde la cadera hacia una de las extremidades inferiores, haciendo pasar la pelota por el muslo, la rodilla, la parte anterior de la pierna y hasta el pie; pero también desde el pie hacia arriba, hasta llegar de nuevo a la cadera.

El tiempo estimado para esta actividad depende de la finalidad:
  • Si lo que pretendéis es calentar, con 5-6 minutos serán suficientes.
  • Si lo que pretendéis es favorecer la coordinación entre diferentes segmentos corporales necesitaréis algo más de tiempo, entre 10 y 15 minutos.

2.) Sin la pelota y sin la intervención de otras personas.
Pasado el tiempo, y contando ya con cierta experiencia en la realización del ejercicio anterior, podemos probar a realizar el ejercicio sin pelota y sin la ayuda de un compañero-a. Básicamente, el ejercicio se realiza igual. Imaginamos que tenemos la pelota pegada al cuerpo y tratamos de hacerlo rodar por diferentes parte a base de movimientos ondulatorios y lentos.

En verdad os recomiendo este ejercicio. Es, sin duda alguna, uno de mis preferidos. Un abrazo a tod@s.


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